Soy Gabriel Yravedra Llopis y a modo de presentación, redacto estas breves notas biográficas.gabriel

Nací en Madrid, hace un montón de años. Soy Doctor Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid y Graduado Superior en Viticultura y Enología.

Mis estudios de Bachillerato los hice en Ceuta; los primeros cursos en el colegio de los Agustinos, y después en el Instituto de Enseñanza Media, donde encontré un gran nivel de profesorado. Especialmente recuerdo a D. José Artigas, en filosofía, a Jaime Rigual en matemáticas, al profesor Gordillo de Historia, etc. que tuvieron la virtud de interesarme y aficionarme al estudio, especialmente en las matemáticas.

El bachillerato lo compaginé con varios deportes: frontón a mano y pala corta, natación, futbol, y atletismo, aprovechando las instalaciones de la Hípica de Ceuta.

Acabado el bachillerato y la reválida, la elección de la carrera de ingeniero agrónomo la hice por mi interés por las ciencias, tanto en matemáticas como ciencias naturales y por consejo de mi padre, que era abogado.

Para hacer la carrera había que superar previamente un ingreso bastante serio, que se componía de Cultura general, Biología, dos grupos fuertes de Matemáticas y otras asignaturas menores como idiomas y dibujos.

Entonces había en Madrid academias especializadas de preparación; yo elegí la Academia Cibrián-Rodrigáñez donde encontré excelentes profesores como Santiago Cibrián que explicaba geometría con el Rouché -Camberouse,Antonio Renedo que explicaba el álgebra de Rey Pastor y teoría de errores, Jesús García de Diego Salazar, y en biología a Pedro Vargas, excelente biólogo.

En la segunda parte de la preparación, en que se estudiaba el segundo grupo de matemáticas, encontré a Eduardo Rodrigáñez, con su libro excelente de análisis vectorial, a Eduardo Martínez Silva, en cónicas y cuádricas, etc.

El ingreso era duro, y a mí me costó cinco años; después de aprobar todas las asignaturas restantes, la última fue la de Biología, cuyo examen se celebró en una convocatoria especial en el mes de enero de 1952 para los alumnos que teníamos la biología pendiente; recuerdo que éramos 5 ó 6 y solamente aprobé yo. Sin embargo la Escuela, que entonces era la única existente en España, no me permitió incorporarme en enero a ese primer curso que ya estaba iniciado, y por consiguiente perdí un año prácticamente. Siempre me he preguntado cual fue la finalidad de esta convocatoria extraordinaria.

Para mayor escarnio el Ministerio de Educación quiso ampliar las facilidades para el ingreso en las Escuelas de Ingenieros, que hasta entonces habían tenido un número -no clausus- de unos 40 alumnos por promoción, ampliándolo a 70 por las pretendidas necesidades de los correspondientes sectores.

De modo que yo, que había ingresado con las normas y exigencias del plan antiguo, tuve que asistir a la considerable avalancha de 30 alumnos más en mi promoción, con inferior preparación, e incluso ingresaron varios con Biología pendiente. Sin embargo, después, estos nuevos alumnos resultaron excelentes compañeros.

Durante el ingreso, cuando ya había aprobado el primer grupo de matemáticas, empecé a dar clases de este primer grupo a alumnos que cursaban su preparación, y así continué durante el resto del ingreso y durante la carrera, lo cual me permitió aportar una notable ayuda económica a mi familia; por eso durante ese último año, en que tenía todas las asignaturas aprobadas, sin poder incorporarme a la carrera, aumenté considerablemente mis clases y el número de grupos de alumnos.

En la carrera tuvimos excelentes profesores de la talla de Enrique Jiménez Girón, que explicaba Mecánica, de Francisco Domínguez en Topografía, Manuel Madueño en botánica con el Strasburger, Juan Santa-María que explicaba Bioquímica y Microbiología, Miguel Benlloch en plagas y Entomología, Eladio Aranda en Motores,Angel Arrue en cultivos, Arturo Camillero en estadística, José Vicente Boceta en Genética, Aurelio Ruiz Castro en Química general y un largo etcétera de notables profesores, y entre ellos José Mª Xandri, en Enología. No tuve ocasión de dar clase con Juan Marcilla en Viticultura y Enología, pues ya había fallecido.

La carrera la seguí año por año, las mañanas las dedicaba a la Escuela, tanto a las clases teóricas como a las prácticas, y por la tarde a mis alumnos de matemáticas. He tenido la satisfacción de ingresar a bastantes alumnos que después fueron muy buenos compañeros y amigos.

Al acabar la carrera tuve dudas, si elegir Ciencias Exactas continuando con mis actividades de clases de Matemáticas, que desde un punto de vista económico era entonces interesante, o si dedicarme a Entomología, pues me impactaron mucho las clases de Miguel Benlloch; pero finalmente opté por la Enología. Entonces, a finales de la carrera, teníamos unas estancias en centros especializados de agricultura, y estuvimos en Córdoba, en Pamplona y en Burjasot (Valencia) donde conocí a Pascual Carrión que nos dio unas interesantes conferencias sobre bodegas, y opté por esta especialidad.

Después de todo esto, el primer paso era cumplir con mis obligaciones militares, cumpliendo un destino de varios meses en un cuartel, como alférez provisional, y precisamente elegí Jerez de la Frontera, donde estaba el regimiento nº 74 de Artillería, pero atraído en realidad por la Estación de Viticultura y Enología que allí había.

En efecto, en Jerez, pude compaginar mis deberes en el cuartel –instrucción a los reclutas, imaginarias, días de guardia, etc.- con mis prácticas de becario del INIA en la Estación de Viticultura y Enología de la Granja. Allí conocí a D. Gonzalo Fernández de Bobadilla, con quién trabajé, y con su equipo del Laboratorio (Zárraga, Serrano, Vergara, José Mª Quirós. Pepita, Goñi, etc.) con el que confraternicé plenamente.

foto historiaNo puedo olvidar este contacto con D. Gonzalo, que era un auténtico sabio en viticultura y Enología, a quien me unió una gran amistad, al que dedico este emocionado recuerdo de gratitud. Con él cataba excelentes vinos de Jerez, con los correspondientes comentarios, de las muestras destinadas a exportación, que pasaban por la Estación para su análisis y control preceptivo.

Al cabo de un año de estancia en Jerez, fui destinado al Centro de Viticultura y Enología del INIA en Madrid, cuyo director era Julián Trueba; la parte de viticultura la dirigia Luis Hidalgo, y la parte del laboratorio de Enología Enrique Feduchy, que con el tiempo fuimos excelentes amigos y compañeros.

En 1960 gané por Concurso, convocado por la OCDE, la plaza de profesor del Laboratorio de Enología de la Escuela de Ing. Agrónomos.

En 1961 contraje matrimonio con Mª Concepción Soriano Pérez-Villamil y sucesivamente, con los lógicos intervalos, fueron naciendo nuestros hijos, Mª José, Rocío, Concha y Pablo de los que siempre he estado muy orgulloso.

Después de mi especialización en vinos, en 1961 fui destinado a la Sección 4ª de la Dirección General de Agricultura del Ministerio, como Secretario de la Comisión Interministerial dedicada al estudio y modificación del antiguo Estatuto del Vino de 1933, que ya se iba considerando obsoleto, y para ocuparme de todos los temas relacionados con el vino. El Jefe de la Sección 4ª era D. Francisco Jiménez Cuende, de gran experiencia en el Sector del Vino, al que sucedió D. Luis Fernández Salcedo, ambos insignes ingenieros.

Esta misión me puso en contacto muy directo con todos los miembros de la Comisión, de los diferentes Departamentos ministeriales, de Agricultura y con técnicos como Gonzalo Fernández de Bobadilla y Pascual Carrión, y del Sindicato Nacional de la Vid, Cervezas y Bebidas. Precisamente hace unos meses, en el año 2008, falleció el antiguo Presidente de dicho Sindicato y gran amigo, D. Enrique Barceló Carlés, a quien dedico este recuerdo.

Después del trabajo de varios años, con numerosas Sesiones de la Comisión - presididas por el Director General de Agricultura, que era D. Antonio Moscoso Morales- siendo Ministro D. Cirilo Canovas, resultó infructuosa la labor de esta Comisión,pues los sucesivos proyectos de Estatuto que se habían realizado tropezaron con dificultades infranqueables, especialmente por razones de competencia entre los Ministerios correspondientes.

Hasta que en el año 1968 un nuevo Ministro de Agricultura, D. Adolfo Díaz Ambrona quiso sacar adelante el nuevo Estatuto del Vino, encargando directamente su elaboración al Secretario de esta Comisión Gabriel Yravedra, de forma conjunta con D. Alejo Leal, que era un ilustre asesor jurídico del Ministro.

Debo decir aquí que el Ministro, no se limitó a darnos la orden, sino que siguió con el mayor interés y asiduidad la marcha de nuestros trabajos. Acabado el proyecto, después de seis meses de trabajo ininterrumpido, se pasó a consulta de las Direcciones Generales del Ministerio de Agricultura, y a informe de los distintos Ministerios competentes que estaban representados en la Comisión.

Realmente se formularon muy pocas observaciones, y de escasa entidad, y el texto definitivo fue aprobado por las Cortes como Ley el 2 de diciembre de 1970 (Ley 25/70), bajo el nombre de Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes.

Durante estos años, del 62 al 70, desplegué una amplia actividad en el sector del vino, tanto a nivel nacional en un frecuente contacto con los Consejos Reguladores de las D.O., y con las Estaciones de viticultura y Enología, y en varios trabajos, como la participación en el proyecto de Reglamento del Vino que elaboraba el Consejo de Europa en Estrasburgo, a cuyas sesiones asistíamos en calidad de observadores, pero con voz. Sin olvidar la continuidad de nuestro trabajo en la Oficina Internacional de la Viña y del Vino, con la asistencia a numerosas reuniones de grupos técnicos, además de las Asambleas Generales y Congresos de esta Organización.

En 1968 colaboré con Luis Hidalgo en la constitución del Curso de especialistas Superiores de Viticultura y Enología, con alto contenido en Economía y Legislación Comunitaria en el que se formaron alumnos con actividad decisiva para el desarrollo del Sector Este Curso se transformó en el actual Master de Viticultura y Enología.

canarias2010Una vez aprobado, el Estatuto me exigió mucha dedicación para la puesta en marcha de todos sus preceptos, entre ellos la revisión de todas las Denominaciones de Origen que existían en España y de sus Reglamentos, la iniciación de los primeros trabajos del Catastro Vitícola, así como la formación y constitución del Instituto Nacional de Denominaciones de Origen, que contemplaba el nuevo Estatuto del Vino.

La actividad, en el campo de los vinos, llevó a que la antigua Sección 4ª derivase en una nueva Sección de la Dirección General de Agricultura dedicada al fomento de la calidad, que estuvo dirigida por Salvador Ruiz Berdejo,con quien yo tenía mucho contacto, porque había sido Presidente del Consejo Regulador de Jerez-Xeres-Sherry, Sección de la que pasé a depender. En 1972 fue aprobado el Reglamento del Estatuto por Decreto 835/72, que seguía las pautas de la Ley y que redactó Salvador Ruiz Berdejo con mi colaboración. El nuevo director general de Agricultura era D.Ramon Esteruelas, que venia de Aula Dei, del Centro de Estudios Mediterráneos, con impulso renovador.

Una de sus primeras medidas fue constituir un Comité de expertos, formado por Ingenieros de notable experiencia y prestigio ( Eladio Aranda, Miguel Angel Guembe etc. ), para realizar una drástica reorganización y refundición de los numerosos Centros Oficiales que dependían de la Dirección General. A mí me adjudicaron el estudio de las antiguas Estaciones de Viticultura y Enología, dispersas por todo el territorio (Jerez de la Frontera,, Haro, Villafranca del Penedés, Requena, Reus, Almendralejo, Jumilla, Alcázar de San Juan, Valdepeñas, Olite, Rivadavia, Moguer, ,etc.. ) .Conocía bien estos Centros, algunos con tecnología analítica insuficiente, pero eficaces en la divulgación de las soluciones sobre problemas de plagas del viñedo y de cuestiones de bodegas.

Estas Estaciones se fueron creando desde el Estatuto de 1933 como órganos de apoyo y cabeceras en las principales comarcas vitícolas. Su labor fue muy importante en la lucha antifiloxérica, en la defensa contra las enfermedades criptogámicas, etc. que no eran problemas pasajeros, sino permanentes del viñedo. aunque la investigación debía estar limitada a los Centros con medios tecnológicos y humanos suficientes. en una buena coordinación entre sí y con el Instituto de Investigaciones Agronómicas. Por eso aconsejé en mi informe el mantenimiento de las Estaciones e incluso la mejora de instalaciones y de medios de funcionamiento.

En 1970 gané el premio Salvador Rivero sobre el tema de los vinos de España ante la Comunidad Europea, que estaba muy bien dotado Recuerdo que cuando la entrega yo estaba en Argentina, recibiendo el premio mi mujer.

En el año 1972 se puso en marcha el Instituto Nacional de Denominaciones de Origen, que desarrolló una gran actividad, en la que participé como Jefe de los Servicios Técnicos, siendo el primer Director D,Salvador Ruiz Berdejo y el Secretario General mi antiguo compañero Carlos García Izquierdo.

Los temas de la Comunidad Económica Europea fueron adquiriendo mayor relevancia y proximidad para España y participé en reuniones con un equipo de funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores (José Luis Ceron y Benavides) y del Ministerio de Comercio (Camilo Barcia, Comenge,.. ) y con Juan Antonio Mompó, en el Tratado Preferencial para España de 1970 de la Comunidad Económica Europea . Entonces el Embajador ante la CEE era D. Alberto Ullastres.

Aunque España todavía estaba lejos de la CEE, sin embargo seguimos muy de cerca la evolución de la reglamentación comunitaria, lo cual me permitió enfocar el proyecto de Ley del Estatuto, en su parte técnica, con una visión más moderna de los problemas de la viña y del vino, en conexión con Europa.

Asimismo dirigí la planificación y trabajos del Catastro Vitivinícola que comenzaron en 1972, creando un staff de técnicos, para la supervisión de los trabajos de campo que se contrataban directamente con empresas especializadas. El Ministerio de Agricultura me encargó directamente de la realización de este Catastro, que fue el primero que se hizo en el Ministerio, que conllevó la toma de datos de campo de unos tres millones de parcelas de viñedo que existían entonces en España. El Catastro, fue un excelente trabajo, que se concluyó en un plazo de 10 años, publicándose los tomos correspondientes a nivel de provincias y de Denominaciones de Origen.

Como Jefe de los Servicios Técnicos tuve un estrecho contacto con los miembros del Consejo General del INDO, realizando tambien numerosas visitas de carácter técnico a bodegas y viñedos de las diferentes Denominaciones de Origen, y celebrando numerosas reuniones de coordinación con los Consejos Reguladores.

En este mismo tema, presté una gran dedicación, conjuntamente con técnicos de mi equipo de ingenieros y peritos del INDO, a las solicitudes de nuevas Denominaciones de Origen, que conllevaban el estudio puramente técnico de la homogeneidad de las zonas de producción, del nivel técnico de las bodegas y de la calidad de los vinos.

En los años 80 participé como miembro de la Delegación española en todo el proceso de negociación para la entrada de España en la CEE, cuya anexión fue efectiva el 1 de enero de 1986. Recuerdo a todos los amigos y compañeros, que participaron en estos trabajos y especialmente a Francisco Botella.

Después participé de forma muy activa en las constantes reuniones de los grupos de expertos de la Comisión y del Consejo de la CE para la discusión de los distintos Reglamentos comunitarios, que exigió una dedicación casi permanente, con muy frecuentes viajes a Bruselas.

Simultáneamente continuaban las actividades de la Oficina Internacional de la Viña y del Vino, trabajando como técnico de la Delegacion Española,después siendo Presidente del Grupo de Expertos de Reglamentación en los años 85-88, después Presidente de la Comisión III de Economía Vitivinícola 88-91, y finalmente como Presidente de la 0.I.V., cargo para el que fui propuesto por el Ministerio, resultando elegido, y que desempeñé en el período 1991-94; después, automáticamente pasé al puesto de Vicepresidente 1º durante los años 94 a 97, y finalmente fui designado Presidente honorario de esta organización.

Durante todo este tiempo presté especial atención a todos los temas de legislación y economía vitivinícola, y tambien a la cata del vino, participando en las decisiones adoptadas por la 0.I.V. en esta materia y en múltiples concursos de vinos, tanto nacionales como internacionales.

En materia de cata fomenté la formación de los funcionarios del INDO de mi equipo, que con el tiempo llegaron a alcanzar puestos de relevancia como profesores o directores de cata. De esta actividad surgió mi contacto con la Academia Española de Gastronomía, pues los grandes expertos españoles de la gastronomía en aquel tiempo no conocían suficientemente los vinos españoles y esto me llevó a organizar varias catas destinadas a los miembros de esta Academia, que concluyeron con mi nombramiento como miembro de la misma.

En la Unión Europea participé en varios grupos del Consejo, como el Grupo Vinos, el Grupo Vinos Aromatizados, y el Grupo de Bebidas Espirituosas, donde se discutían temas de la mayor trascendencia para los sectores españoles. Asimismo participé en el Grupo de Calidad de los Productos Agrícolas y Alimenticios, especialmente en las discusiones para la aprobación de los Reglamentos de base 2081 y 2082/92.

noticiasp 149 00644 BEn el año 1985 fue eliminado el INDO como Organismo Autónomo, así como otros muchos Organismos, como consecuencia de las amplias competencias que fueron atribuidas a las Comunidades Autónomas, que chocaban con la existencia de un INDO nacional. El antiguo INDO fue transformado en una Subdirección General del INDO para conservar como el patrimonio del nombre y prestigio que había tenido el INDO durante la época de su funcionamiento, continuando en las mismas labores que anteriormente, pero modificado por la nueva situación de competencias.

En 1994 fui designado vocal técnico por el Ministerio de Agricultura en el Consejo Regulador del Cava, participando en todas sus reuniones y trabajos hasta el año 1998, en que la Comunidad Autónoma quiso sacar adelante el proyecto de Denominación de Origen Cataluña; como yo no estaba de acuerdo con este proyecto cuyos principios no encajaban con la legislación sobre D.O.. y cuyo proceso no habia seguido el procedimiento normal, no pude dar mi Vº Bº. La insistencia de la Consejería de Agricultura me llevó a presentar mi dimisión como vacal del Consejo a la Directora General.

Me jubilé como funcionario del Ministerio de Agricultura en el año 1995, pues entonces la jubilación forzosa era a la edad de 65 años.

De 1995 al 2000 actué en Bruselas como miembro del Comité Científico de Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas de Productos Agroalimentarios, que estaba integrado en la Comisión.

Después, siguiendo en el sector del vino, me dediqué a actividades de carácter particular como secretario del Comité Científico de Salical, y del I Foro Mundial del Vino en la Rioja en los años 98 y 99, en la direción del Concurso Internacional Bacchus durante 1997 a 2.000,a donde fui llamado por la Asociación Nacional de Catadores que tenía asignado dicho Concurso, en la asesoría a bodegas; tambien fui Presidente del Comité de Organización del Salón Internacional del Vino los años 1999 a 2004, además de redactar artículos y dar conferencias, tanto en España como en el extranjero.

Con motivo de todas estas actividades me concedieron diferentes distinciones como la Encomienda de Número del Mérito Agrícola (1970) y del Mérito Alimentario de España (1992), la Encomienda del Mérito Agrícola de Francia en 1994, y otras preciadas distinciones en diferentes países como Argentina, Italia, Hungría, California, Uruguay, etc.

Actualmente continúo con mis tareas didácticas en el campo de la legislación y economía en el Master de Viticultura y Enología de la Universidad Politécnica de Madrid, que se imparte en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, y en el Curso de Sumilleres del Instituto de Formación Empresarial, que pertenece a la Cámara de Comercio de Madrid, cuyos alumnos me han animado a abrir esta pagina Web, que espero pueda ser útil para ellos y a todos los interesados por el sector del vino y por las Denominaciones de Origen.

 

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