indo 0Inicio este relato de recuerdos de mis actividades en el antiguo INDO y de otras de carácter más personal que no puedo separar de aquellas; es mi memoria, limitada a mi experiencia personal y mi propia interpretación, que puede ser completada por los compañeros de trabajo que participaron en ellas.

En mi larga etapa administrativa no tuve la precaución de guardar copia de los estadillos mensuales de actividades, ni de mis numerosos informes de reuniones y ahora tengo que recurrir a la memoria, muy incompleta por el tiempo transcurrido, para dar una visión coherente de lo que fue y significó el INDO.

Antecedentes.

Aunque no pretendo hacer de este relato una autobiografía, sí creo necesario hacer referencia a algunas circunstancias personales que tambien están relacionadas con el tema principal.

Cuando en 1958 acabé la carrera de ingeniero agrónomo, ingresé como becario en el INIA, con el propósito de trabajar en el tema vinos, pero como tenía pendientes las prácticas finales de la milicia universitaria como Alférez de complemento, elegí realizarlas en el Regimiento de Artillería nº 74 de Jerez de la Frontera, y que, a ser posible, me destinaran provisionalmente como becario en la Estación de Viticultura y Enología de Jerez, para perfeccionar mi especialización.

Efectivamente, me destinaron a dicho Regimiento y me instalé en la residencia de oficiales durante los seis meses largos de mi estancia en Jerez, cumpliendo mis deberes militares de instrucción de reclutas, imaginarias, guardias, etc.

 Desde el principio conecté con el Jefe de la citada Estación, José Ramón García Angulo y con Gonzalo Fernández de Bobadilla, ingeniero Agrónomo que dirigía los temas de investigación, que me propuso hacer un estudio de las levaduras de velo de un Fino de Jerez.

Distribuía mi tiempo, dedicando las mañanas a las tareas de cuartel que me correspondían y las tardes a la Estación para realizar el trabajo, que por cierto originó una pequeña revolución en este Centro, porque pedí la instalación de una nevera para la conservación de mis cultivos de levaduras y algún  material auxiliar; digo nevera porque diariamente había que alimentarla con su barra de hielo, para conseguir una temperatura aceptable; tambien pedí una llave de la Estación para entrar con libertad de horario y hacer las oportunas observaciones de microbiología y anotaciones.

El trabajo era amplio, pues tenía facetas de microbiología (microscopía, preparación de medios especiales de cultivo, siembras en estría, selección en cajas Petri, pruebas de esporulación, clasificación de levaduras, etc.) y naturalmente todos los análisis químicos referentes a las pruebas de fermentación de diferentes azúcares, producción de acidez volátil y aldehídos, etc., además de la microfotografía de lavaduras y sus fases de evolución y las tareas inherentes al laboratorio fotográfico.

Terminé este trabajo en unos 6 meses, y D. Gonzalo, con quién conversaba frecuentemente sobre el tema, me ofreció que lo firmáramos juntos, pero  me pareció que el trabajo no alcanzaba el nivel científico suficiente para merecer su firma, y no llegó a publicarse.

Con motivo del trabajo tuve gran contacto con todo el equipo de la Estación -entonces llamada  “La Granja”- formado por Zájara, Vergara, Emilio Lustao, Eduardo Freire, José Serrano, José Mª Quirós, Goñi, etc., y  con varias bodegas jerezanas.

La Estación tenía una función mixta, pues además del Centro de lnvestigación de Viticultura y Enología, integraba el Laboratorio  Oficial, que expedía los Certificados de Análisis de  los vinos de exportación, y tambien una unidad de Meteorología, con Fernando lvison y otra de Cerealicultura a la que pertenecía el químico José Mª Quirós.

Mi estancia en La Granja fue muy instructiva para mi formación y conocer los vinos de Jerez; muchas tardes cataba con D. Gonzalo, excelentes vinos de exportación de las diferentes firmas, tanto Finos (Jandilla, Inocente, Tío Pepe, La Ina, Viña AB, Carta Blanca, …), Olorosos (La Raza, Dry Sack), Cream (As you like it), Amontillados (Imperial, Botaina, etc.), Manzanillas, Palos Cortados), etc., con los interesantes comentarios de cada uno.

Concluída esta etapa de Jerez de la Frontera,  cumplido mi servicio militar, me incorporé de nuevo al Departamento de Viticultura y Enología del INIA de Madrid,  que  entonces dirigía Julián Trueba, con Luis Hidalgo  y Manuel Rodríguez Candela en el área de viticultura y Enrique Feduchy, José Antonio Sandoval, Pilar y Carmen Marcilla, etc. en el área de enología  y microbiología, en el que me integré.

Estuve prestando servicio en este Departamento del INIA durante dos años, pero en mi opinión el trabajo de investigación era de escaso nivel científico y además monótono, con dedicación excesiva a las tareas de conservación y multiplicación de la colección de levaduras del Centro, ensayo de los métodos de análisis de la 0.I.V., etc., pero, en mi opinión, no teníamos relación suficiente con otros Centros de Investigación nacionales o extranjeros, ni había contacto frecuente con el Sector,  sino esporádico, ni con los problemas técnicos que afectaban a las bodegas y a los vinos españoles.

Por esta razón me fui interesando progresivamente por los temas de legislación y economía del vino, y aproveché la ocasión que me brindó el Ministerio en 1960. La legislación entonces vigente y básica estaba constituida por el Estatuto del Vino, de 1932, al que dedico un breve comentario.

El Estatuto del Vino de 1932.

La designación y comercialización de vinos típicos españoles con los respectivos nombres geográficos de las zonas vitícolas de origen data de tiempo inmemorial (Jerez, Ribeiro, Rioja,...) pero no fueron reconocidos oficialmente como Denominaciones de Origen hasta este primer Estatuto, aprobado por Decreto de 8 de septiembre de 1932, y elevado a Ley el 26 de mayo de 1933.

El Capítulo IV dedicado a Denominaciones de Origen, creó los principios básicos del concepto de DO en sus artículos 29 a 33; en el artículo 34 reconoció como DO los 28 nombres geográficos de los vinos, que entonces ya se utilizaban en el comercio, tanto en las guías de los vinos comercializados a granel, en los rótulos de los envases que contenían los vinos en los establecimientos de venta,  como en las etiquetas de los vinos embotellados.

De estos 28 solamente 19 nombres geográficos funcionaron como DO con sus Reglamentos específicos; los restantes nombres fueron integrados en zonas de producción de DO de ámbito geográfico más amplio.

Los sucesivos artículos establecían el concepto de  zona de producción suficientemente homogénea en el aspecto vitícola y geográfico, de donde debía proceder necesariamente la uva y donde debían estar situadas las bodegas de producción y elaboración, así como el de zona de crianza, coincidente o inscrita en la anterior, en cuyas bodegas debían realizarse las modalidades de crianza, oxidativa ó biológica, de los  vinos amparados por la DO.

El Estatuto del vino de 1933 tuvo una vigencia de más de 30 años, aunque ya en 1953, a los 20 años de su aprobación, se intentó reformarlo por una Comisión designada al efecto, aunque sin éxito; desde entonces ya se consideraba que el texto adolecía de falta de adaptación al avance de la tecnología en este ámbito vino, al desarrollo de las Denominaciones de Origen, a la problemática general del vino, ni a la evolución de la Administración.

La Comisión de reforma del Estatuto.

En 1960, siendo Cirilo Cánovas Ministro de Agricultura, fue creada una Comisión lnterministerial para revisar el Estatuto del vino de 1933, y hacer la propuesta de reforma, nombrando como Presidente de la misma al Director General de Agricultura Antonio Moscoso Morales, que me propuso como Secretario de la Comisión, siendo aún becario del INIA.

En la Comisión figuraban vocales del Ministerio de Agricultura (de la Sección 4ª Cultivos, del Servicio de Defensa contra Fraudes, de la Asesoría Jurídica, del INIA y de varias Estaciones de Viticultura y Enología), del Mº de Comercio (Comercio Interior, Exterior y Expansión Comercial), del Mº de Industria, de Sanidad, Asuntos Exteriores, Hacienda, Turismo, Sindicato Nacional de la Vid, Cervezas y Bebidas, Cámara Agraria de Barcelona, etc.

Entre los Vocales había ilustres expertos de la vid y del vino como Francisco Jiménez Cuende, Jefe de la Sección 4ª de la DG de Agricultura, Gonzalo Fernández de Bobadilla de la Estación  de Viticultura y Enología de La Granja de Jerez de la Frontera, Pascual Carrión Director de la Estación Enológica de Requena, Enrique Feduchy del INIA, Antonio Freixas Jané Presidente de la Cámara Agraria de Barcelona, Enrique Barceló Carlés, Presidente del Sindicato de la Vid, y directivos del Sector como Julio Tarín, José Pozuelo, Aníbal Arenas Diaz-Hellín,  Nicomedes  García Gómez,  Andrés Soler, etc.

Respecto de los vocales de otros Departamentos eran altos funcionarios como Medina Peinado, Manuel Lachica, Sanz Piñal, Ramón Cristobalena, Fernandez Mazarambroz, etc.

En el seno de la Comisión constituimos varias ponencias de trabajo sobre producción, tecnología, comercialización, organización corporativa, D.O., prácticas enológicas,, régimen sancionador etc. para conseguir una mayor eficacia en el desarrollo de los diferentes temas.

En todas las sesiones de trabajo, tanto las plenarias como las de ponencia,  levanté las correspondientes actas; debo subrayar que se ha conseguido recuperar 52 actas  de los años 1960 y 1961, firmadas por el Presidente y el Secretario, pero no se encontraron las de los dos años siguientes.

Actividades en la Sección 4ª. Cultivos.

Mis actividades de Secretario de la Comisión, de convocatoria de reuniones, contactos,  redacción de actas de sesiones, etc., las realizaba en los despachos de la Sección 4ª, contando con la ayuda de sus secretarias como Aurelia Molina, excelente secretaria y taquígrafa, Gloria, Pepita y Paquita.

Como decíamos, el Ingeniero Jefe de la citada Sección 4ª, era Francisco Jiménez Cuende, de gran experiencia y solvencia en todos estos temas técnicos y de administración; debo aclarar que en aquel tiempo un Jefe de Sección tenía una amplia competencia y responsabilidad en el Ministerio; fue fundador de la revista Agricultura y por jubilación en marzo de 1962, le sucedió Luis Fernández Salcedo, que además de excelente jefe y compañero, de talante bondadoso y altruista, era un gran conocedor de los toros y de la tauromaquia, con notables dotes de escritor, como demostró en numerosos libros y artículos de divulgación sobre su tema preferido.

Tambien tengo muy grato recuerdo de los funcionarios de esta Sección,  como  el Ingeniero Manuel Madueño, Catedrático de Botánica, que dirigía la parcela de plantas medicinales de la Casa de Campo, y muy espacialmente de Cristóbal de la Puerta, gran amigo y compañero de promoción, dedicado a las importantes campañas  de poda del olivar, y que después en su calidad de periodista tomó las riendas de la revista Agricultura, así como de Francisco Sanz Carnero, Leandro Torres, Ovies, Gloria, Julia y de Marcelino, que trabajaba en la citada parcela y frecuentaba la Sección para informar de las novedades a su Director el Sr. Madueño.

Por el despacho del Jefe de la Sección 4ª pasaron ilustres agrónomos, por razón de amistad con Jiménez Cuende y Luis Salcedo y para realizar consultas, como Cristóbal Mestre, Agustín Flores, Juan Antonio Lanzón, Carmelo Benaiges, Angel Arrue, Fernando Burgaz, Gabriel Baquero, Enrique del Campo, Francisco de la Puerta, Rafael Font de Mora, Fernando Oria de Rueda, Miguel Ortega Nieto, José Mª. Benítez Sidón, Luis Escrivá de Romaní, José López Palazón, Galo Carreras, Luis Miró, Eladio Asensio, además de personajes del sector del vino como Mauricio González Gordon, José Ignacio Domecq, Jose Mª Raventós, Juan Ugarte de Bodegas Bilbaínas y grandes ganaderos, como Álvaro  Domecq, Fermín Bohórquez, etc., que tomaban asiento en aquel célebre sofá de piel de cabra, al que llamábamos “la cabra”; nombres que  han pasado a la Historia, que merecen este recuerdo.

Hago una breve referencia a los agrónomos más relacionados con actividades vitivinícolas y otras de la Sección.

Eladio Asensio Villa era entonces Jefe de Relaciones Agronómicas con el Extranjero, con antecedentes vitivinícolas pues fue Director de la Estación de Viticultura de Sète, en el distrito de Montpellier, por donde pasaban entonces para análisis los  vinos españoles que se exportaban a Francia y Alemania; Eladio era un gran  conversador de excelente memoria, que fue Presidente de la 0IV por su relación con este organismo, conocimiento del Sector y  dotes personales. En la sección de Relaciones Internacionales le sucedieron Guillermo Escardó, Joaquín García del Castillo, etc., con quienes mantuvimos frecuente contacto.

Cristóbal Mestre, tambien ingeniero agrónomo, que aún trabajaba como investigador en la Estación de Viticultura y Enología de Vilafranca del Penedés, especialmente en al tema de vinerías.

Las vinerías eran factorías de fermentación continua de mostos; el proceso consistía en apagar los mostos de cada vendimia con anhídrido sulfuroso, en depósitos adecuados, para desulfitarlos y fermentarlos escalonadamente. Esta técnica exige utilizar levadura seleccionada con la consiguiente instalación de una industria paralela de multiplicación de levaduras seleccionadas, a nivel comercial, de aprovechamiento de gas carbónico, etc. Tuve ocasión de visitar sus instalaciones en Villafranca del Penedés y de probar los vinos, que conservaban la huella del sulfuroso combinado, ya que la desulfitación de los mostos no era perfecta.

Recuerdo que D. Cristóbal intentó poner en marcha este sistema en España, con apoyo bancario, pero el banco me pidió opinión, que expresé de forma sincera, pero negativa; el sistema de vinerías únicamente había tenido éxito en Argelia, en la época en que dependía de Francia.

Juan Miguel Ortega Nieto era tambien visitante asiduo de la Sección 4ª, era un auténtico sabio del olivar que tuvo mucho  contacto con Cristóbal de la Puerta, cuyo padre, D. Francisco de la Puerta, fue uno de los socios fundadores del Real Madrid y muy amigo de Santiago Bernabeu.

Tambien tuvimos mucho contacto con agrónomos de la Secretaría General Técnica como Miguel Aponte, que aportó su gran experiencia en la ordenación de campañas de otros productos agrícolas, Francisco Botella, que fue Secretario General Técnico, y Jefe de la delegación española de Agricultura en las negociaciones de adhesión a la UE, y después Consejero Agrónomo de la Embajada de España en París, con quien mantuve una estrecha relación.

Además tuvimos contacto especial con todos los Presidentes de los Consejos Reguladores de aquella época, como Eduardo Aristoy, Antonio Larrea, Antonio Ayuso, Salvador Trevijano, etc.

En esta época iniciamos el tema Cava con José María Vidal Barraquer y José María Raventós para incluir este térmimo y su definición en el proyecto de Estatuto del Vino; asimismo contacté con Modesto Domínguez, Gerente de Perelada, interesado tambien por el reconocimiento de estos vinos espumosos.

Recuerdo las discusiones con algunos antiguos Presidentes de Consejos Reguladores que para tratar de justificar las entradas de vinos del exterior de la zona de producción, consideraban que la calidad era el principal objetivo de la Denominación de Origen, por encima del origen, que rebatíamos lógicamente con profusión de argumentos.

El proyecto de nuevo Estatuto.

Sin embargo los trabajos de la Comisión no llegaron a cuajar en un proyecto definitivo y consensuado de nuevo proyecto de Estatuto, por divergencias de opinión entre los Vocales de los distintos Ministerios, por razón de fricciones de competencias entre Departamento;  también  se intentó  redactar  un proyecto  de Ley de Bases de carácter más general para  tratar  de evitar  los roces existentes, pero tampoco alcanzó el necesario consenso.

A la vista de todo ello, el Ministro de Agricultura Adolfo Díaz Ambrona en 1968 decidió disolver dicha Comisión, que ya había entrado en fase de paralización, encargando directamente la redacción del nuevo proyecto de Estatuto a dos funcionarios del Ministerio: Alejo Leal García, asesor jurídico de su Gabinete, de gran experiencia política y de la Administración y a Gabriel Yravedra Llopis, Secretario de la Antigua Comisión.

El nuevo Proyecto no podía ser una simple actualización superficial del anterior Estatuto del 33, dada la enorme evolución en todos los ámbitos del sector vitivinícola, tanto a nivel nacional como internacional, sino que exigía un cambio radical en los aspectos técnicos, jurídicos y administrativos, sistemas de control, política de calidad, etc.

Debía aprovecharse la coyuntura de la Ley para crear y realizar el Catastro Vitícola, no solamente para mejorar la estadística nacional del viñedo y su distribución provincial y municipal, sino para conocer verdaderamente su entidad y características, como las variedades de vid, edad de las plantaciones, nivel de parcelación, sistemas de explotación y de cultivo, topografía de los terrenos, tipo de suelos, etc., necesarias para conocer la realidad del viñedo, y poder planificar bien las campañas vitivinícolas y la  política de mejora de la calidad del vino.

Otra necesidad evidente era reorganizar las Denominaciones de Origen y sus Consejos Reguladores para mejorar su funcionamiento, en cuanto a fiabilidad del origen de los productos, y crear un organismo con el necesario nivel administrativo que,  integrando a los Consejos, aunara la política de calidad de la vitivinicultura nacional; señalo esto porque durante mi destino en la Sección 4ª como Ingeniero agregado,  ya fallecido Jiménez Cuende, me ocupaba  de todas las cuestiones relacionadas con la legislación vitivinícola y coordinación de DO, despachando directamente con los Presidentes de Consejos Reguladores, etc., y entendí que la importancia de los temas y la necesidad de uniformar criterios requería tratar estos asuntos a nivel  superior.

De otro lado era necesario tener en cuenta los avances del Consejo de Europa durante la década de los 60, en su proyecto de legislación europea sobre el vino, a cuyas sesiones de trabajo, celebradas en Estrasburgo, asistieron en representación del Ministerio, sucesivamente Gonzalo Fernández de Bobadlila, Gabriel Yravedra (1962-68) y Pedro de Bernardi, entonces Director de la Estación Enológica de Requena.

Además la CEE, creada en 1957 en el Tratado de Roma por los seis países fundadores (Francia, Alemania, Italia y Benelux), se ocupó pronto de los temas vitivinícolas, que eran motivo de enfrentamiento entre los viticultores franceses, italianos y alemanes, aprobando varios Reglamentos preliminares relativos al Catastro, régimen aduanero, etc., y el estudio de proyectos, que posteriormente fueron aprobados como R.816 y R. 817/70; el primero de carácter básico sobre el sector vitivinícola y el  segundo específico de los “vinos de calidad producidos en regiones determinadas” (v.c.p.r.d.).

Debo destacar que en el transcurso de la redacción del nuevo proyecto de Estatuto, el propio Ministro Díaz Ambrona mostró siempre el mayor interés en el seguimiento de su evolución, requiriendo información periódica, y convocando diversas reuniones para examinar el progreso del texto.

Estas sesiones y actividades complementarias me pusieron en contacto con funcionarios del Ministerio de Comercio, como Sanz Piñal, Manuel Lachica, Rafael Coloma, Jesús Alonso, con quien intervine en conversaciones con delegaciones de otros países, relacionadas con acuerdos comerciales, con Ramón Cristobalena del Ministerio de Industria, con el Registro de la Propiedad Industrial, etc.

El Proyecto de Estatuto quedó concluido en el año 69, pasándose  a informe de las Direcciones Generales del propio Ministerio y posteriormente, ya con el visto bueno del Ministro, a los diferentes Ministerios y al Sindicato Nacional de la Vid, Cervezas y Bebidas.

Las observaciones formuladas al proyecto fueron mínimas y en algunos casos, como la propuesta del Sindicato de la Vid de incluir un artículo dedicado a las “bebidas amisteladas”, no tuvo efecto alguno.

Entonces era ya Director General de Agricultura Ramón Esteruelas , que puso en marcha profundas modificaciones relativas a órganos del Mº. Recuerdo que me designó como miembro de un grupo formado por ilustres agrónomos como Eladio Aranda, Juan Santamaría, Miguel Angel Guembe, etc. para estudiar la vigencia o actualización de varios organismos, como las Estaciones de Viticultura y Enología, cuya  permanencia  estaba en  discusión, que defendí dada  la  importancia  de sus  actividades de extensión, tanto en el campo de la viticultura como de las bodegas, pues ya conocía las Estaciones de Alcázar de San Juan, Valdepeñas, Jerez y Villafranca del Penedés que me parecían necesarias, pero mejorando su rendimiento mediante reciclaje y dotaqción de  más medios materiales.

En esta época el Director General me exigió dedicación plena, por lo que tuve que dejar mi cargo de Jefe del Laboratorio de Enología de la Escuela, al que dedicaba las tardes en régimen de compatibilidad.

En 1969 fue creada la Sección de “Fomento y Control de la Calidad de las Producciones Agrícolas”, de la que fue nombrado Jefe Salvador Ruiz­Berdejo, que venía de la Jefatura Agronómica de Cádiz y Presidente del Consejo Regulador de la D.O. Jerez-Xérés-Sherry; a esta sección fue asignado Carlos García Izquierdo como Jefe del Negociado de Asuntos Generales, y Gabriel Yravedra en el de Control y Defensa de Denominaciones de Origen, integrando el personal de la antigua Sección 4ª; y otros funcionarios como Rafael García Faure, Francisco Moreno Borondo, Francisco Martínez Reyes, Manuel Tellado, José Luis Boronat, José Luis Collado, Manuel Pascual  y José Luis Román, y contratados como José Ramón Martínez Cano-Manuel, Francisco Díaz Yubero, y Angel Jaime y Baró.

A continuación trataremos de los diferentes temas de esta Memoria en epígrafes  separados, sin respetar un orden cronológico, dado que las actividades realizadas estuvieron muy entremezcladas, sin posibilidad de separarlas por  tiempos.

El Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes.

Después del proceso preparatorio que hemos resumido, el proyecto de “Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes” fue elevado a las Cortes por el Ministro de Agricultura Tomás Allende y García-Baxter, siendo aprobado el  2  de diciembre como Ley 25/1970..

El Estatuto constituyó una importante innovación a nivel tecnológico, actualizando las definiciones de los distintos productos vitícolas, fijando nuevas directrices sobre política de calidad del vino, régimen de plantaciones, prácticas permitidas de elaboración, sistema de declaración de cosechas y de control de la circulación de productos, normas de   comercialización, régimen  sancionador, etc.

A continuación hacemos una breve reseña de los aspectos fundamentales y más innovadores del Estatuto.

En el artículo 4º se tomó la decisión de definir la uva, a los efectos de la aplicación de la Ley, como “el fruto de la Vitis Vinífera L.”, diferenciándolo del fruto de otras especies de vid y de los híbridos productores directos (HPD).

Al definir el vino en el art.10, como ” la bebida resultante de la fermentación alcohólica, completa o parcial, de la uva fresca o del mosto, se descartaban de este concepto los productos obtenidos por fermentación del fruto de otras especies de vid y de los HPD, con el fin de cortar de raíz el desarrollo creciente de plantaciones de estos híbridos en provincias como Pontevedra, León y Castellón.

Además se estableció un grado alcohólico natural mínimo de 9% vol., con la excepción de los chacolís, como forma de exigir un nivel mínimo de madurez de la uva para vinificación, como base de la futura calidad del vino.

Se definieron tambien los tipos diferentes de mostos, separándolos de los zumos destinados exclusivamente a consumo directo.

El artículo 12 definía el vino de mesa, elaborado con variedades preferentes o autorizadas en cada región, según la clasificación del Anejo I, en vez de la antigua nomenclatura de vino común; tambien se definió la elaboración de los vinos blancos, tintos, rosados y claretes, con el fin de que no se desvirtuaran estos conceptos.

El artículo 21 estaba dedicado a los vinos espumosos, definiendo separadamente el Cava y el granvás para su ulterior reglamentación y protección.

Se definieron las bebidas derivadas de vino, para dar paso a la futura reglamentación de la sangría y la clarea y defensa de estas menciones tradicionales.

En el grupo de alcoholes, en el art. 34 se abrió la puerta a la futura regulación del brandy, los diferentes tipos de anís, así como a otros aguardientes compuestos. En los artículos 31 y siguientes se definieron los orujos, como medio de regular la elaboración de sus aguardientes, sí como el vinagre de vino y subproductos de la vinificación.

En los artículos 35 y sucesivos se establecía el régimen de nuevas plantaciones y replantaciones, quedando prohibida la utilización de híbridos de vid americana y vinífera, así como el empleo de  uva de mesa para vinificación

 En el artículo 42, quedó prohibido el riego de la vid para vinificación, con carácter general, pero exceptuando los riegos de apoyo en invierno en zonas de escasa pluviometría, para evitar situaciones de estrés hídrico.

Los artículos 57 y 58  trataban del estado de sanidad y de madurez de la uva para la vendimia, y de las condiciones de su  transporte desde el viñedo  hasta la bodega, para que la uva llegase entera, evitando toda fermentación espontánea.

Aunque en esta Memoria no entro en el fondo técnico de cada tema, sí quiero subrayar que el artículo 79 define el concepto de DO con el vínculo que debe existir entre los caracteres del producto y el área geográfica, cuyo nombre constituye la DO, y que su protección se extiende con igual fuerza jurídica a los nombres de las subzonas y municipios que comprende la zona de producción.

Tambien destaco que la zona de producción no tiene limitación de superficie, pues comprende desde el pago vitícola a la región, sino que su única limitación es la existencia de este vínculo que debe estar presente en las características del producto.

Por su contenido, debe reconocerse que el Estatuto de 1970 constituyó una verdadera Ley de Denominaciones de Origen, porque abrió su ámbito a la protección de otros productos agrarios y alimentarios de prestigio en el mercado, comercializados y conocidos por su nombre geográfico, mediante una humilde Disposición Adicional 5ª que autorizaba al Gobierno a extender el régimen de D.O. a otros productos agrarios, cuya protección tuviese especial importancia económica y social, siempre a propuesta del FORPPA o de la Organización Sindical.

Además el Estatuto creó el nuevo concepto de Denominación Específica para proteger productos de renombre que sin embargo no cumplían los requisitos exigibles a una verdadera D.O., como era el caso del Cava, que no era nombre geográfico, o los casos del Brandy de Jerez, o del Turrón de Jijona, en que las materias primas no procedían necesariamente de la zona de producción correspondiente, o para proteger nombres de variedades, razas o términos tradicionales.

Una vez aprobada la Ley era necesario preparar su Reglamento, de acuerdo con la Disposición Final Tercera de la Ley, que redactó Salvador Ruiz-Berdejo y fue aprobado por Decreto 835/72 de 23 de marzo; el texto siguió la misma ordenación y numeración de artículos de la Ley, debidamente ampliados, de forma que el Reglamento constaba de preceptos de nivel de Ley y los de desarrollo a nivel de Decreto.

Creación del Instituto Nacional de Denominaciones de Origen.

indo defensa calidadLa Ley 25/1970 creó el Instituto Nacional de Denominaciones de Origen (INDO), como organismo autónomo del Ministerio de Agricultura, en el que se integraron los  Consejos  Reguladores  de DO de  vinos, y de otros productos agroalimentarios, encargado del desarrollo y organización del amplio campo de la mejora de calidad, garantía y protección de las D.O. ó las D.E. y de su expansión.

El funcionamiento del INDO se inició a finales de 1972, siendo su  primer Director Salvador Ruiz-Berdejo Siloniz, que propuso como Secretario General a Carlos García Izquierdo y como Jefe de los Servicios Técnicos a Gabriel Yravedra Llopis, nombrados el 30 de Noviembre de dicho año.

Mi cargo de Jefe de los Servicios Técnicos  derivó posteriormente a Jefe del Servicio de Armonización Vitivinícola (1986 a 1988), y después a Consejero Técnico del INDO (1988 a 1995).

 

Directores del INDO.

A Salvador Ruiz-Berdejo le sucedió Luis Miró-Granada Gelabert, Ingeniero Agrónomo que anteriormente había sido Agregado Agrónomo en Londres, Subdirector General de Agricultura y Jefe de la Sección 8ª de Pratenses; durante su dirección se planteó la necesidad del traslado del INDO a una nueva sede por razones de funcionalidad, que finalmente fue ubicado en unos locales que pertenecían al Ministerio de Agricultura en la calle Dulcinea, nº 4; el traslado  tuvo lugar en diciembre de 1981, siendo ya Director del INDO Jaime de Urzaiz, abogado y funcionario del Ministerio de Turismo.

Los siguientes Directores fueron Rafael García Faure, tambien Ingeniero Agrónomo y funcionario del Ministerio de Agricultura, y Javier Puig de la Bellacasa.

Como consecuencia de la Constitución Española de 1978 y la atribución de competencias a las 17 Comunidades Autónomas, en materia de Denominaciones de Origen, fue suprimido el INDO por Real-Decreto 1423/85 de 1  de agosto, en cumplimiento de la Ley 50/84 de los Presupuestos Generales del Estado en 1985, que suprimió otros muchos Organismos Autónomos. El antiguo INDO fue transformado en la Subdirección General del INDO, cuyo primer Director fue Santiago Menéndez de Luarca, al que siguieron sucesivamente Begoña Nieto-Gilarte y Antonio Moscoso Sánchez, todos ingenieros agrónomos.

Personal del INDO.

La Secretaría General del INDO estuvo dirigida por Carlos García Izquierdo, que contaba con el equipo formado esencialmente por Emilio Rodríguez Delbecq, Francisco Izquierdo Primo y José Tortosa, al que después se unió María Filgueiras. Le sucedió en este cargo José María Candel Manresa.

Además del personal contratado para el Catastro, se incorporaron a los Servicios Técnicos del INDO los  funcionarios: Alfonso Gallego de Chaves, José Luis Núñez, Alvaro Arnaiz, Pedro Muñoz, Juan Torres, Manuel Tellado, Julio de Saro, Justo Nombela, Guillermo, Montserrat Pellitero, Mª Rosa Fernández, Esperanza de Marcos, Pilar de las Heras, Almudena Rodríguez, Ana Bravo, Lola Chiquero, …

El personal administrativo con que contó el INDO, se compuso esencialmente de: Almudena Alvarez, Alicia Buhigas, Juana González, Rosa Mª Hernández Martín, Mª Luisa Madariaga, Teresa Madueño, Mª Fe Menéndez, Alicia Mercader, Felisa Rodríguez, Mª Pilar Romero, Margarita Sánchez, Begoña Sarasíbar y Nuria Valentin, y como conserjes y conductores José Cantalejo, José Pérez Méndez y Gonzalo Romero.

Las oficinas del INDO estaban inicialmente distribuídas en distintas plantas del Ministerio; en particular el personal de Catastro para los trabajos de gabinete estaba ubicado en un amplio y antiguo local del sótano que anteriormente estuvo dedicado al Servicios de Cinematografía del Ministerio, que contaba con material específico para reproducción de planos, etc.

Seguidamente trataremos de las diferentes realizaciones del INDO por temas separados, dada la dificultad de seguir un orden cronológico

Realizaciones del INDO.

guiaindoUna de las primeras actividades fue constituir el Consejo General del INDO, conforme con los artículos 101 a 103 del Estatuto, e iniciar la revisión y adaptación de los Reglamentos de las Denominaciones de Origen, de acuerdo con la Disposición Transitoria Segunda.

Entre las actividades iniciales citaremos nuestro contacto con la Oficina de Patentes y Marcas y el examen minucioso de sus Boletines que publicaban las propuestas de marcas, a fin de hacer las observaciones o recusaciones pertinentes y que las propuestas que interferían con la protección de las DO nacionales o extranjeras fueran anuladas; esta labor la realizaba personalmente en colaboración con Pedro Muñoz, abogado; previamente hice un estudio de clasificación de las posibles infracciones en esta materia para facilitar el trabajo posterior de revisión de marcas.

Acuerdo Preferencial CEE-España.

A finales de la década de los años 60, se constituyó una Comisión Interministerial para la preparación de este tema, presidida por el Embajador Alberto Ullastres, con representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores (José Luis Cerón y Camilo Barcia), Ministerio de Comercio (Caruana y Comenge), Agricultura (Salvador Ruiz Berdejo y Gabriel Yravedra), etc., celebrando varias reuniones preparatorias en Madrid y en Bruselas.

Con este motivo conocí al Jefe del Sector Vinos de la Comisión Europea, Sr. Bertin, que mostró interés por conocer zonas vitícolas españolas y sus bodegas, de las que tratábamos en las conversaciones de este proyecto; en consecuencia preparé su visita a la zona de Jumilla para que conociera su viñedo, principales bodegas y tipos de vino. De esta forma conoció las plantaciones de Monastrell y varias bodegas de Jumilla, entre ellas la cooperativa San Isidro.

Aprovechando este viaje, tambien se hizo un recorrido aéreo por la zona de Montilla-Moriles, por invitación de Manuel Benítez “El Cordobés”, que nos invitó a visitar su casa de campo y nos ofreció una capea.

El Acuerdo Preferencial se firmó en el año 1970 y la CEE concedió un contingente arancelario a España para vinos tintos de Rioja, Valdepeñas, Priorato y Jumilla.

El Catastro Vitícola y Vinícola.

La Ley 25/1970 ordenó al Mº de Agricultura la realización del Catastro Vitícola y Vinícola, como instrumento técnico necesario y suficiente para el conocimiento del viñedo nacional y de las bodegas, que recayó en el INDO, y concretamente  en los Servicios Técnicos.

Antes de constituirse el INDO, en la Sección de Fomento y Control de la Calidad se hizo un ensayo inicial del Catastro Vitícola con el Servicio de Catastro de Rústica del Ministerio de Hacienda, de unos polígonos de la provincia de Tarragona, pero el resultado no fue positivo, por lo  que se descartó este sistema.

catastroEn los meses iniciales del INDO, aprovechando un viaje a París para participar en una Asamblea General de la 0.I.V., tomé contacto con el lnstitut National  des Apellations d’Origine (INAO), y tambien con el Servicio  del Cadastre Viticole de Francia; recuerdo que, por invitación del Sr. Hall, director de este Servicio, visité  sus instalaciones, y entre ellas el equipo de informática y una espectacular sala con 200 o 300 funcionarias taladrando afanosamente fichas para aquellos equipos de ordenadores de antaño.

A la vista de aquella exhibición de personal y de medios comprendí que había que cambiar el sistema en España, pues sería impresentable proponer al Ministerio  la contratación de tanto personal.

Por esta razón concebí una nueva modalidad de organización; comencé por distribuir el viñedo nacional en diez grandes áreas geográficas, cuyo catastro se abordaría en diez años sucesivos; a su vez cada área se dividió en  zonas de unas 20.000 ha. de viñedo  cada una, según las previsiones estadísticas, comenzando por las áreas más excedentarias para proporcionar datos al FORPPA con mayor prontitud.

Respecto de la gestión informática, estimé que debía encargarse al Servicio de Estadística de la Secretaría General Técnico, que contaba con los equipos necesarios.

Anteriormente se preparó y editó un Catálogo de Variedades de viníferas y de portainjertos en colaboración con el INIA, que serviría de apoyo para la identificación varietal en el campo.

También se estudió por los Servicios Técnicos una fórmula para evaluar el rendimiento de los trabajos de campo y de gabinete, con base en los datos previos de que se disponía, para la determinación del coste de realización del Catastro en las diferentes zonas de cada campaña, en función de una serie de parámetros como el  grado de  parcelación del  viñedo, homogeneidad varietal, topografía del terreno, etc.; lógicamente el  trabajo de campo en las diferentes campañas se realizaría durante los meses del ciclo vegetativo de la vid, para facilitar la identificación varietal, dedicando el tiempo restante a trabajos preparatorios y de gabinete.

Se contrató un pequeño grupo de veinte técnicos, compuesto por jóvenes ingenieros agrónomos y peritos agrícolas, para que hiciesen un trabajo catastro cariñenaprevio de campo en cada campaña, eligiéndose de forma aleatoria algunas parcelas de los diferentes polígonos del área geográfica a contratar cada año, identificadas por su número catastral dentro de cada polígono y provincia, en cantidad suficiente para que significase del 1% al 2% del número total de parcelas de viñedo, previsto en cada polígono catastral, con base en  el Catastro de Rústica.

Para la selección de este personal técnico se celebraron entrevistas directas con los candidatos para explicarles la naturaleza del trabajo a realizar y el esfuerzo y dedicación plena que exigía, y valorar si reunían las aptitudes deseadas. .

Este equipo técnico quedó formado por los Ingenieros Agrónomos: Ignacio Alonso, José Manuel Alvarez, Eduardo Colina, Pascual Herrera, Luis Leza, Antonio Moscoso, Luis Muñiz, Juan Carlos Palacios, Lorenzo Romero, Juan Ruiz y José Villena, y por los Ingenieros Agrícolas: Ricardo Díaz, Pedro Juan García, Abilio de Gregorio,  Luis Herrero,  Ricardo  Lalanda,  Rafael Ruiz  Isla, José Serrano, Manuel Ventura, y el delineante José Miguel.

Las parcelas seleccionadas se registraron minuciosamente por este equipo, previamente a la adjudicación de los contratos definitivos a las empresas, que servirían como parcelas-testigo para comprobar en cada polígono la calidad del trabajo que presentaran las empresas adjudicatarias.

Cuando las empresas entregaran al INDO los trabajos de cada zona, se cotejarían las características de las parcelas-testigo ya conocidas, para contrastar su precisión y posible aceptación por el INDO. Si esta verificación no fuera conforme, el INDO rechazaría el trabajo de ese polígono, sin advertir los errores encontrados, cuyo trabajo debería ser realizado nuevamente por la empresa con los costes consiguientes a su cargo, de acuerdo con el Pliego de Condiciones del contrato de adjudicación.

La contratación de los trabajos en  las 10 campañas sucesivas del Catastro,  se realizó mediante concurso público, seleccionando las propuestas por las garantías de experiencia y de carácter técnico que ofrecían las diferentes empresas, a las que, después de la adjudicación, se entregaban los correspondientes planos del Catastro de Rústica, las hojas del plano nacional 1:50.000, las fotografías disponibles de vuelos realizados, el Catálogo de Variedades, los impresos para los trabajos de campo, etc.

Entre las empresas contratadas cabe destacar las de Francisco Moreno González Bueno, Agustín Liñán, INYPSA en la que trabajaba Luis Cavanillas, González Burdiel, Angel Olano, etc.

El personal contratado de Catastro realizaba los trabajos de gabinete en un amplio local del sótano del Ministerio, que anteriormente estuvo dedicado al servicio de cinematografía, donde existía material específico para reproducción de planos, etc.

El Catastro se realizó en un plazo de 10 años como estaba programado, que supuso la visita directa de unos 3 millones de parcelas de que constaba entonces el viñedo nacional.

En algunos casos hubo protestas de las agrupaciones de viticultores de algunas zonas, como por ejemplo en Huelva, donde el Sindicato Vitícola estimaba que había mucha más superficie de la variedad Palomino, de la que reflejaba el Catastro. Para resolver esta protesta se constituyó una Comisión mixta de los viticultores de la zona y del personal del INDO que había intervenido en su realización, haciéndose una nueva inspección en los polígonos y parcelas elegidas  por   los  propios viticultores.

En este segundo examen se verificó la exactitud de los trabajos del Catastro; efectivamente, se comprobó que en algunas parcelas había cepas sueltas de  la variedad Palomino, pero dominando  siempre la variedad Zalema, y no se consideró necesario reflejar esta circunstancia, porque en cualquier caso la vendimia se realizaría del conjunto del viñedo de cada parcela, sin clasificación de variedades, asignándosele como variedad dominante la Zalema.

Tambien sucedió un caso similar en la provincia de Pontevedra en relación con la variedad Albariño.

Los trabajos de campo del Catastro exigieron un esfuerzo y dedicación considerables de todo el equipo técnico, cuyos desplazamientos por toda la geografía nacional se realizaban en coche propio, o en aquellos 4L de que disponía el INDO. Debo destacar la minuciosidad y seriedad del seguimiento y control de todos los trabajos del Catastro realizado por Luis Muñiz Urech.

El Catastro resultó un trabajo completo y fiable. A medida que se iban terminando provincias, se iban preparando y publicando los correspondientes tomos del Catastro para información del Sector y de todos los interesados, y tambien se editó otra serie de publicaciones por zonas de producción de D.O.

Estos datos sirvieron de base para la planificación del régimen de plantaciones y la delimitación geográfica de las zonas de producción de nuevas DO y la corrección de las ya existentes.

Por otra parte, este trabajo fue de inestimable utilidad en las negociaciones previas para la adhesión de España a la Unión Europea porque era un instrumento estadístico plenamente fiable sobre superficie de viñedo nacional, autonómico y provincial, por zonas de D.O., grado de parcelación, potencial de producción, distribución geográfica de variedades, etc.

Antes de concluir el Catastro, el personal contratado  tuvo la oportunidad de acceder al INDO como funcionarios, mediante concurso oposición e integrarse en las actividades normales en materia de Denominaciones de Origen.

El conocimiento del viñedo que adquirió este personal durante su periodo de contratación, fue de gran utilidad para su actividad posterior en Denominaciones de Origen con su integración definitiva al INDO.

Posteriormente, la actualización del Catastro, siguiendo ya las pautas del Registro Vitícola de la Unión Europea, fue realizada por una empresa especializada bajo el control del INDO y la dedicación específica de José Manuel Alvarez. Después, la actualización y competencia del Registro Vitícola corresponde a las respectivas Comunidades Autónomas.

Recuerdo  que en esta época inicial del INDO, celebrábamos los sábados reuniones de cata de vinos, en un despacho de la parte posterior del edificio central del Ministerio, con el fin de ir formando al personal en temas generales de vinos, de variedades de uva y de las distintas zonas de producción; de estas reuniones y de su experiencia posterior se formaron excelentes catadores como Rafael Ruiz Isla, José Serrano, Antonio Moscoso, Luis Leza, etc., que después actuaron como profesores de cata.

 

Ferias del Campo.

indo 0El INDO participó en las sucesivas Ferias del Campo para promocionar los vinos españoles con Denominación de Origen.

En el stand del INDO se informaba del significado del concepto de DO, explicando las garantías que suponía para el consumidor sobre la autenticidad del producto, y se promocionó la venta de estuches de vinos seleccionados DO y debidamente etiquetados; los excedentes de venta de estuches en el stand se ofrecieron después a los funcionarios a precio de coste en un local del sótano del Ministerio, con gran éxito de demanda, con la colaboración de José Luis Collado, Aurelia Molina, Pepita Tejedor y José Cantalejo.

Esto dio lugar posteriormente a un local donde se vendían a precio de coste diferentes productos agrícolas, a modo de economato, que organizó con éxito Francisco Izquierdo Primo.

 

Ferias Internacionales.

Entre los trabajos iniciales del INDO, tambien debo destacar la asistencia a ferias internacionales en Londres, París, Burdeos, Berlín, Bonn, Frankfurt, Munich, Colonia, Hamburgo, Stuttgart, etc. que organizó directamente Carlos García Izquierdo y personal de su Secretaría general como Francisco Izquierdo Primo, Emilio Rodríguez Delbecq y el personal administrativo necesario para atender el stand del INDO.

Oficina Internacional de la Viña y del Vino (OIV).

La colaboración del Ministerio de Agricultura con la OIV, y en particular del INDO, fue permanente llevando su Director la representación oficial de la delegación española ante este Organismo.

Asistí por primera vez a un Congreso de la OIV en el año 1965, en Lisboa, cuando era Presidente el mítico Baron Le Roi, creador en Francia de la AO Chatêauneuf du Pape.

En la antigua oficina de la OIV, situada en la rue Roquépine 11, de París, se celebraban las reuniones de trabajo de los grupos de Expertos, siendo su Director M. Protin, hombre muy activo y protocolario que era una institución para todos los miembros de los diferentes países. La sede de la OIV se trasladó posteriormente a la rue D´Aguesau, con locales más amplios, donde sigue actualmente.

Aunque son muy numerosas las discusiones técnicas en el transcurso de los años, quiero únicamente resñar una antigua polémica con la delegación alemana.

oivEn varias reuniones de trabajo de la OIV, la delegación alemana trató de justificar la chaptalización de los países septentrionales equiparándola con la acidificación de los píises del sur, comparación que es fácilmente refutable por varias razones:

La acidificación tiene por objeto restituir en el vino el ácido tártrico inicial del mosto de uva, que se va insolubilizando a medida que avanza la fermentación alcohólica, formándose cristales de este ácido o sales con diversos cationes, insolubles en medio hidroalcohólico, los llamados tártaros, que se depositan en el fondo y paredes del envase de termentación, o para reforzar la acidez de  uva muy madura.

La chaptalización tiene por objeto aumentar el grado alc. potencial de la uva o del mosto, o del vino nuevo, mediante la adición de sacarosa y su fermentación, que es incompatible con la definición de vino

La dósis máxima de acidificación de la uva o del mosto es de 1,5 g/l, y en el vino de 2,5g /l.

En la desacidificación del vino el máximo  es de 1g/l, lo que parece una norma estricta, pero en la uva y mostos es ilimitada, para poder reducir acideces de 15 g/l o más, en áreas vitícolas septentrionales, por falta de madurez de la uva, que no es coherente con el concepto de uva fresca  ni de mosto de uva; se realiza con adición de sustancias alcalinas o mediante tratamiento con resinas de cambio iónico.

La acidificación se realiza con ácido tártrico , que es característico de la uva,  incluso con el ácido obtenido por reciclaje de tártaros de vendimias anteriores.

La chaptalización se hace con sacarosa, que es un azúcar ajeno a la composición de la uva, cuya adición y fermentación con el mosto es contraria a la definición de vino, y es causa además de  graves problema de excedentes en la UE y de  competencia desleal en los mercados, además de constituir engaño al consumidor, porque tales productos se comercializan como vino.

La acidificación está limitad a lograr el equilibrio del vino; la chaptalización no tiene por objeto restablecer el grado alc. natural del vino de cosechas normales de la zona vitícola, sino objetivos de carácter mercantil.

Por otro lado la OIV debería defender con firmeza la autenticidad de las Denominaciones de Origen, según su estatuto,  pero en el tema de la falsificación por el Reino Unido con su British Sherry, y en otros casos de falsificación del Jerez o Sherry, ha mostrado una actitud muy poco positiva, como sucedió en la discusión de este tema en la Asamblea General de Roma de 1987.

En todas las Asambleas y Congresos participé en calidad de miembro de la Delegación española, y en alguna ocasión como Delegado. Dentro de la OIV y de forma sucesiva fui Presidente del Grupo de Expertos de Reglamentación del Vino, Presidente de la Comisión de Economía, y finalmente Presidente de la OIV en el período 1991-94, cesando en el Congreso de San Francisco, y después de forma automática fui Vicepresidente durante cuatro años y actualmente Presidente Honorario de la OIV.

Tambien participaron en sesiones de la OIV otros miembros del INDO como Luis Leza, Ignacio Alonso, Antonio Moscoso y Mª Rosa Fernández, y porindo supuesto los sucesivos Directores que intervinieron en calidad de Jefes de la Delegación española.

Además de la participación de carácter técnico en todos los Grupos de expertos y Comisiones de la OIV el INDO tuvo particularmente una intensa actividad en materia de Denominaciones de Origen y de su protección internacional.

A René Protin le sucedieron Paul Mauron, Gilbert Constant, Robert Tinlot, Georges Dutruc-Rosset, Federico Castellucci, Jean Marie Aurand, y actualmente Pau Roca Blanco.

Tengo especial recuerdo de los compañeros que asistían con regularidad a las Asambleas de la OIV celebradas en París o en diferentes países miembros,  especialmente de Luis Hidalgo y Fernández-Cano, Justo Casas, Carmen de la Torre, Alberto García de Luján, Santiago Mínguez, etc.

En 1973, el Ministerio de Agricultura encargó al INDO la organización de la 53 Asamblea General de la OIV, celebrada en Madrid y Córdoba, con viaje de estudios a la zona de producción y bodegas de la D.O. Jerez-Xérès-Sherry.

En 1992, siendo Presidente de la OIV, se organizó por el INDO, cuyo Director era Santiago Menéndez de Luarca, la 72 Asamblea General de la OIV y XX Congreso Mundial de la Viña y del Vino, celebrado en Madrid, bajo el lema “500 años de vitivinicultura americana y sus relaciones con Europa”, de cuyas sesiones de trabajo se publicaron los tomos correspondientes de las diferentes Comisiones, con un interesante viaje de estudios a la zona de La Rioja, , contando con Enrique Pantín, desplazado provisionalmente al INDO para colaborar en las tareas de organización..

Con motivo de dicho Congreso se publicó el libro “La viticultura americana y sus raíces”, compuesto de 16 Capítulos dedicados a la viticultura de los distintos países americanos, que fue coordinado por Luis Hidalgo Fernández-Cano; precisamente el centro de operaciones de este trabajo fue mi despacho del INDO.

En 1994, durante el período de mi presidencia OIV, organicé el I Congreso Internacional de la Vitivinicultura Atlántica, en colaboración con la Conselleria de Agricultura de Galicia, que se celebró en la isla de La Toja, de Pontevedra, que tuvo un notable éxito de participación y de presentación de ponencias y trabajos, tanto de vinos europeos, como de Galicia y de otras zonas vitícolas españolas.

En el 2006 tambien participé en la IV Asamblea General de la OIV, ya como Organización   Internacional, y su 29 Congreso, celebrado en Logroño.

Acuerdos bilaterales sobre Denominaciones de Origen.

Siguiendo la línea marcada por el Estatuto del Vino de 1970, el Ministerio de Agricultura decidió abordar el respeto de las Denominaciones de Origen extranjeras y exigir el respeto de las nuestras, con el fin de iniciar el camino de integración a la Comunidad Económica Europea; en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores, de Comercio, y del Registro de la Propiedad Intelectual, haciendo las gestiones oportunas a nivel internacional para la iniciación de estas negociaciones para la protección mutua de DO y de otros nombres geográficos consolidados en los mercados.

El INDO, en colaboración con la FIAB, preparó el listado de nombres geográficos de los productos agrarios españoles a proteger.

El primer acuerdo fue con la República Federal Alemana, firmado en Bonn en 1970 y ratificado en 1977; en realidad había muy pocos motivos de fricción en este tema con Alemania, pero era muy necesario  y urgente para España afianzar la protección de la DO Jerez-Xérés-Sherry, con la idea de bloquear las posibles exportaciones a Alemania del British Sherry, y tambien para iniciar a nivel europeo la protección del Cava, además de consolidar el reconocimiento y protección del abanico de nuestras DO.

En ese mismo año se firmó en Lisboa el Acuerdo Bilateral con Portugal, que fue ratificado en 1972.

En 1973 se iniciaron los contactos con Francia y se constituyeron las Comisiones encargadas de la negociación, cuyo acuerdo fue firmado en Madrid en dicho año y ratificado en 1974. La Comisión Española estaba presidida por el Director General del Mº de Asuntos Exteriores Sr. García Lomas, con vocales de  diferentes departamentos, como Medina Peinado, Sanz Piñal, José Fernández Mazarambroz, Antonio Villapando (1976) y Julio Delicado, por el Registro de la Propiedad Industrial, Enrique Barceló, Presidente del Sindicato de la Vid, y por el INDO el Subdirector Salvador Ruiz Berdejo y Gabriel Yravedra.

La delegación francesa estaba presidida por M. L’Abri, del Ministerio de Asuntos Exteriores, con vocales de varios Departamentos, del Presidente del INAO, y otros técnicos como el Sr. Devletian, etc.

Se estudiaron por ambas Comisiones las respectivas listas de productos propuestos por cada país, y finalmente se firmó el Acuerdo Hispano-Francés de fecha 27 de junio de 1973, ratificado el 7 de enero de 1974.

Según este Acuerdo quedaban protegidas, en particular las AO francesas Champagne y Cognac, y por parte española las de Cava y Brandy de Jerez.

Recuerdo que cuando se discutió la protección del Champagne, teniendo en cuenta que en Francia estaba autorizado el uso de la mención “méthode champenoise” en vinos espumosos del Loira y otras zonas que no pertenecían a la DO Champagne, propuse que, existiendo en Francia un régimen especial para que fuera de la región de Champagne se autorizaba la mención de este método en las etiquetas, por la misma razón había que autorizarlo en España, y así se consiguió, figurando su autorización en el texto del tratado bilateral.

Para la exportación del Cava, fue muy útil el empleo del “méthode champenoise” en las etiquetas para mejor identificación del producto, cuando todavía el nombre de cava no era suficientemente conocido en el exterior. Después, en 1985, un año antes de la fecha de adhesión de España, Francia consiguió restringir el empleo del méthode champenoise exclusivamente a la propia región de Champagne, quedando anulada de forma automática su autorización en las etiquetas de Cava.

Los siguientes Tratados Bilaterales se firmaron con Suiza en 1974, Italia en 1975, Austria  en 1976 y Hungría  en 1987. Tambien hubo contactos iniciales con Checoslovaquia, que no llegaron a consolidarse dado que España ya era miembro de la Unión Europea.

Todos estos acuerdos bilaterales fueron eficaces para la protección de los nombres españoles, aunque dejaron de tener vigencia desde el momento de la adhesión de España a la UE, porque los países miembros estaban obligados al respeto mutuo de las DO y respecto a Suiza la UE firmó un tratado bilateral, que incluía la protección de los nombres españoles.

Reuniones FAO.

Abrimos un epígrafe sobre este asunto porque el Grupo de Vinos de la FAO celebró varias reuniones a las que asistí en representación del Ministerio; en particular la reunión de Bled, cuando esta localidad de Eslovenia aún era lugar de veraneo de Tito de Yugoslavia.

Estas reuniones tenían interés para España porque era la única forma que teníamos de expresar a nivel internacional nuestra opinión sobre la política vitivinícola de la CEE, en particular en materia de precios institucionales, de arranque voluntario de vid, de excedentes, de chaptalización, etc. A esta sesión tambien asistió Branko Brukner como representante de la Secretaría General Técnica del Ministerio.

El INDO organizó la reunión internacional de la FAO en Tarragona para criticar las contradicciones de la política agrícola común, que perjudicaban a España, como el arranque voluntario de plantaciones de vid en secano, y de otro lado permitir el riego en plantaciones para vinos de mesa, autorizando la chaptalización, generadora de excedentes,  la falta de campañas para la extensión del consumo moderado, etc.

Se visitaron varias localidades del Priorato, como Vilella Alta, Gratallops, etc. y sus bodegas, cuyos vinos causaron admiración por su calidad y autenticidad a los representantes extranjeros y en particular al presidente americano de este grupo.

Revisión técnica de las Denominaciones de Origen de vinos.

Este Capítulo fue sin duda el más importante de las actividades del INDO. Vamos a referirnos solamente a las actividades más significativas del INDO en esta materia.

Previamente fue necesario estudiar los  Reglamentos de DO para depurar criterios y tratar de unificar todos los aspectos de carácter general, como el tratamiento jurídico de la protección de la DO, funciones y competencias de los Consejos Reguladores, régimen sancionador por fraudes, derechos y obligaciones de los viticultores y  bodegas inscritas, características de los Registros, etc.

Este trabajo fructificó en un texto unificado de la parte general de todos los Reglamentos, que redacté en colaboración con el abogado Pedro. Muñoz.

Albariño- Rias Baixas. Desde antiguo han tenido renombre los vinos de esta variedad de vinífera de uva blanca, aunque antaño su elaboración era irregular por  deficiente  tecnología, con la consiguiente falta de homogeneidad entre las diferentes marcas

El INDO consideró necesaria la protección del nombre Albariño y  reglamentarlo, pero la situación era compleja: No era nombre geográfico, ni la variedad era específica o exclusiva de un entorno geográfico determinado, aunque las mayores plantaciones estaban en la provincia de Pontevedra, en un área extensa,  cuyo centro de gravedad era Cambados, pero había plantaciones fuera de esta área, y plantas de Albariño dispersas por toda la geografía de Galicia; además estaba difundida en varias zonas vitícolas del Norte de Portugal y en particular en la Región de los Vinos Verdes.

De otro lado no existía una definición unánime de la tipología del producto, pues se puso de moda la creencia de que el Albariño de antaño era un vino de aguja, lo que dio lugar a prácticas ilícitas de adición de azúcar al vino para provocar una refermentación  lenta y  formación suave  de burbujas al servir el vino en las tazas.

La única opción viable era reconocer al Albariño como Denominación Específica, que precisamente había sido creada para este caso y otros similares, para ir corrigiendo los defectos señalados y y aumentar el sentido colectivo y de corresponsabilidad en la mejora de la calidad y cumplimiento del Reglamento, como base de confianza y fiabilidad entre bodegas.

Se nombró Presidente del Consejo Regulador de la D.E. al Jefe de la Agronómica de Pontevedra; esta fase duró 10 años, con una campaña pedagógica del INDO sobre las ventajas de la DO, junto a la función inspectora y sancionadora del Servicio de Defensa contra Fraudes para erradicar estas prácticas ilícitas y restituir el auténtico carácter de este vino.

Transcurrido este período de formación y de conexión entre personas e intereses, con  mejora de instalaciones y de elaboración, se reconoció en 1988 la Denominación de Origen Rías Baixas, que hoy día se considera entre las primeras D.O. de vinos blancos. A este éxito contribuyó mucho Mª Soledad Bueno, primera presidenta del Consejo Regulador de esta D.O., en estrecha colaboración con el INDO. 

Cataluña. Aunque esta DO fue reconocida con carácter oficial, en realidad no cumple los requisitos técnicos de homogeneidad geográfica y vitícola de la zona de producción, que comprende toda la región de Cataluña; es un mosaico de suelos, de variedades, de climas, y de vinos, que no tiene entidad para constituir una DO, entendida en su sentido tradicional. Su reconocimiento tuvo por finalidad agrupar todas las zonas vitícolas y sus vinos, que no estaban protegidos por las auténticas DO de la región catalana, como Penedés, Priorato, Conca de Barberá, Tarragona, Alella, etc.

Cava. El Estatuto del Vino de 1933 distinguía los vinos espumosos, obtenidos por una segunda fermentación alcohólica en botella o envase cerrado, de los vinos gasificados elaborados con gas carbónico exógeno, cuya diferenciación debía trascender al etiquetado.

A partir de entonces, y para incorporarse España plenamente al sistema de protección de DO a nivel nacional y exterior, se inició una importante y lenta evolución de la legislación y del sector elaborador, cuyos hitos principales mencionamos.

La Orden del Ministerio de Agricultura de 2 de julio de 1959 diferenciaba los vinos   espumosos elaborados por distintos métodos de elaboración, el “criado en cava” o el elaborado en cubas cerradas de fermentación ó “granvás”, que se extendía a las instalaciones de bodega y al etiquetado. Las O.M. de 12-1-66 y 22-4-69 perfeccionaron el sistema de control y se creó la Junta de Vinos Espumosos y los diferentes Registros de bodegas.

La protección del término “cava” se consolida con el Estatuto  de 1970, reconociéndolo como Denominación Específica con su correspondiente Consejo Regulador. Posteriormente se aprobó la OM de 27 de junio de 1972, que constituye la primera reglamentación completa del Cava, con la descripción del método de elaboración, la limitación de variedades de uva (Macabeo, Xarel-lo, Parellada, Viura, etc.), la constitución del Consejo Regulador del Cava, etc.

Desde la creación del INDO, los Servicios Técnicos participaron activamente en la evolución de la reglamentación del Cava en colaboración estrecha con el Sector, especialmente José Mª Raventós, de Codorníu, y después José Ferrer y José Luis Bonet de Freixenet, Joan Juvé,  etc.) y José Mª Vidal Barraquer, Director de la EVE de Villafranca.

Ya hemos citado, al tratar del Acuerdo bilateral con Francia, las incidencias del uso del término “méthode champenoise”.

La adhesión de España a la UE planteó un grave problema para el Cava, porque en la Comunidad la única modalidad de protección y reconocimiento de calidad de los vinos era como v.c.p.r.d., pero no existía el concepto de Denominación Específica; por esta razón fue necesario limitar la  zona de producción del Cava.

Hice un proyecto de zonificación en colaboración con el Consejo Regulador, que expuse en una famosa reunión con todo el Sector, celebrada en el Ayuntamiento de Vilafranca, que recibió los calificativos más diversos de los asistentes. No obstante se siguió adelante con el plan y se presentó a la Comisión Europea el proyecto de  zona de producción, que tras un largo período de discusiones en diferentes sesiones, fue reconocido el Cava como v.c.p.r.d.; este período coincidió con la dirección del INDO de Javier Puig de la Bellacasa; después fui designado Vocal Técnico del Mº en el Consejo Regulador.

 Extremadura. Esta extensa zona vitícola fue siempre objeto de atención por el INDO; sin embargo en lo que respecta a la calidad, los vinos en general no alcanzaban el nivel necesario para pensar en Denominación de Origen.

Las razones eran de carácter técnico; en tiempos de la Comisión de Compras de Excedentes de Vinos, las bodegas extremeñas se especializaron en la producción de vinos comunes para ofertarlos como excedentes, sin preocupación especial por el objetivo de la calidad, con altas producciones en la Tierra de Barros, sin atención a la fermentación alcohólica ni la evolución de los vinos en bodega, cuya única preocupación era simplemente la fermentación del mosto y ventas a granel; todo ello unido a las variedades de vid muy productivas como la Cayetana blanca, Pardina y Chelva.

Recuerdo que hacia el año 80, el Gobernador Civil de Badajoz llamó al Ministerio de Agricultura para que le informaran sobre los motivos de la ausencia de D.O en vinos  de Extremadura; dirigieron su llamada al INDO y yo contesté diciendo que el tema obedecía a varias causas, y que era preferible tener una reunión en Almendralejo, acompañada de una cata de vinos.

En dicha reunión, a la que asistieron expertos y directores de bodegas, expuse las causas que determinaba esta situación, e hicimos la cata demostrativa de los mejores vinos seleccionados por la propia Estación de Viticultura y Enología de Almendralejo, cuyas características fui analizando sucesivamente.

Para cambiar esta situación era necesario marcarse claramente los objetivos de calidad, desde las variedades de vid, la forma de elaboración, maduración o crianza de los vinos y el inicio de la comercialización en botella.

Paulatinamente fue evolucionando esta situación, y varias bodegas de diferentes localidades de la Ribera del Guadiana (como la zona de Matanegra de Badajoz, y la zona de Cáceres) con la introducción de mejores variedades como la Viura, Chardonnay, Parellada y Verdejo entre las blancas, y las Cabernet, Merlot, Garnacha, etc. entre las tintas, las nuevas instalaciones de bodega, y la renovación de criterios iniciaron un proceso de mejora de la calidad, que finalmente se resolvió con la DO Ribera del Guadiana.

Islas Canarias. La actividad del INDO sobre los vinos de Canarias se inició en 1978 con la visita de un grupo de diferentes profesionales de estas islas al Ministerio de Agricultura, preocupados por el porvenir de la viticultura de las islas y por la mejora de sus vinos.

En aquel primer contacto aconsejé la celebración de una reunión con cata de las muestras de vinos que ellos mismos trajesen de las diferentes islas. En esta cata observé grandes defectos de los vinos, como astringencia muy acusada en vinos tintos, por excesos de “curtimiento”, es decir de maceración del mosto en fermentación con los orujos e incluso con el raspón, graduaciones alcohólicas excesivas por adición de alcohol exógeno, desequilibrios de extracto seco, exceso de sabor a madera por utilización de barricas de roble viejas, e incluso de castaño, exceso de anhídrido sulfuroso empleado en forma de quema de pajuelas de azufre, mercaptanos, defectos de color, olor a lías por retrasos del descube, excesos puntuales de CO2 por refermentación de posible adición de azúcar, etc.

A la vista de todo ello, propuse celebrar una nueva reunión en Canarias, con cata y presencia de los bodegueros, aprovechando la inauguración de la Alhóndiga de Tacoronte en febrero de 1979.

Esta cata de carácter público fue muy necesaria e interesante porque tuve ocasión de hablar con todos los elaboradores de las muestras de vinos presentadas, comentando sus características y defectos.

Como anécdota recuerdo la cata de un vino, con olor marcadísimo a cabra y le dije al elaborador que no utilizase envases de plástico, que en aquel tiempo dejaban rastros olfativos muy desagradables; el elaborador me insistió en que él no utilizaba envases de plástico, pero después de un rato volvió para decirme que efectivamente había utilizado sacos de plástico para el transporte de la uva; para mí la cuestión era evidente porque el olor era característico.

Hago un inciso porque un día en el Ministerio, me llamó el Subsecretario Luis Mardones para contarme que en una reunión con agricultores canarios para conocer su opinión sobre la labor de las misiones técnicas del Ministerio de Agricultura en estas islas; se levantó un viticultor para decirle que en vinos había visitado las islas un auténtico mago que descubrió que había utilizado envases de plástico en la vinificación …

Aprovechando este viaje, tambien visité diferentes bodegas y viñedos de las islas de Tenerife, La Palma, Hierro y Lanzarote, con reuniones con los viticultores y bodegueros a nivel de Cabildos y de Cámaras Agrarias con catas de los vinos respectivos, acompañados siempre por Luis Acuña, Ingeniero de la Delegación Agronómica de Tenerife, que fue de gran ayuda como Secretario para tomar nota de todas estas reuniones, además de Agentes de Extensión Agraria.

Después celebramos en diferentes ocasiones reuniones y conferencias en las islas, tanto por mi parte como por otros técnicos del INDO, como José Serrano, etc.

Estimo que la actuación del INDO fue de fondo y muy útil y que dio lugar a una nueva etapa de calidad de los vinos de Tenerife y de otras islas, que conllevó la concesión de varias DO.

En Tenerife recorrí viñedos y bodegas de Tacoronte, el Sauzal, la Matanza, la Victoria, Santa Ursula y Tegueste.

En la isla de La Palma visité en particular la zona de Fuencaliente y la Bodega Teneguía. En la isla de El Hierro visitamos viñedos y un par de bodegas particulares que recuerdo.

En Lanzarote visité las zonas vitícolas de Haria, y de La Geria, y bodegas particulares, en compañía de Pedro Elejabeitia que era el Delegado regional de Agricultura.

Después reiteramos visita con conferencias, con motivo de ferias del vino, como el Salón de los Vinos de Tenerife en 1998, y tambien  de otros técnicos del INDO.

Tambien  impartí un curso sobre reglamentación del vino a invitación de  la Universidad de la Laguna. Posteriormente con ocasión de mi nombramiento como miembro de la Cofradía de los vinos de Tenerife, con  muy gratos recuerdos de compañeros y amigos, como Carlos Ascanio, tambien he dado otro breve Curso de perfeccionamiento sobre prácticas enológicas, etc.

Condado de Huelva. El reconocimiento de la DO Condado de Huelva proviene del artículo 34 del Decreto del Estatuto del Vino de 1932, aunque realmente su primer Reglamento se aprobó en el año 63.

Esta zona fue una de las primeras que visité y estudié desde la antigua Sección 4ª, siendo Presidente del Consejo Salvador Trevijano, gran conocedor de la historia del antiguo Condado de Niebla. La variedad dominante era la Zalema, aunque había algo de Palomino, procedente de Jerez; la mayor parte del vino se vendía a granel, con destino a mezcla en zonas próximas.

En esta primera visita encontré algún vino interesante del tipo Fino, como aquel de la marca Espina, que caté en varias ocasiones con el Presidente y el Secretario del Consejo; los vinos del tipo oloroso, de la misma variedad, eran los más característicos de la zona.

Por esta razón en el primer Reglamento de la DO se incluyeron los Ffinos y los Olorosos de la variedad Zalema, pero fue recurrido por el Consejo Regulador de la DO Jerez-Xérès-Sherry ante el Supremo, que revocó dicha Orden. Por consiguiente hubo que modificar el Reglamento llamando a tales vinos “pálido” y “viejo” respectivamente.

El problema más grave de esta zona es que no existía una buena comercialización y embotellado con marcas. Cuando el Estatuto del Vino del 70 impuso rigidez sobre la entrada de vinos ajenos a cada DO, decayó enormemente la expedición a granel de esta zona, y la consiguiente crisis que  planteó la posibilidad de arranque de la variedad Zalema.

Sobre este asunto se pidió opinión al INIA, al INDO, etc.; yo consideré que la Zalema tenía un valor patrimonial, perfectamente adaptada al clima y al suelo de esta zona, y que no debía tomarse una decisión tan drástica, sino tratar de elaborar vinos para mesa, en vez de centrarse exclusivamente en los vinos de licor, en cuyo mercado lógicamente predominaban el Jerez y el Montilla.

Había que abrir otro camino, y entonces en una reunión con el Consejo, el Sector y la Cámara Agraria, propuse hacer una experiencia de elaborar vino para mesa, de la que podría encargarme, dada la falta de enólogos cualificados en la zona, para lo cual se constituyó un pequeño grupo técnico llamado CEVICON, formado por  José Serrano, Rafael Ruiz Isla y por mí.

Hicimos una primera elaboración en 1980 partiendo de uva Zalema de una parcela seleccionada, y contando con medios muy elementales de una bodega colaboradora, realizamos la fermentación y maduración del vino en damajuanas o garrafas de vidrio y procedimientos caseros de trasiego, refrigeración, etc., con una cuidada dosificación de sulfuroso y control  de la evolución del S02 libre, para que no se iniciara el desarrollo de levadura de velo.

Esta primera elaboración gustó al sector en una cata organizada al efecto, que se extrañó de las características del vino, que era desconocido en la zona; pero como lo achacaban a las excelentes condiciones climáticas del año, propuse una segunda elaboración, de la que conseguimos un vino aún de mejor  calidad ; en esta segunda fase contamos tambien con la colaboración del químico Eduardo Freire de la Estación de Jerez de la Frontera.

Esto dio lugar a la creación de una bodega cooperativa, y de la marca Viña Odiel, que persiste actualmente, que cuando empezó a comercializarse sirvió de ejemplo para otras bodegas, y que paulatinamente se fuera extendiendo este tipo de elaboración a partir de la uva Zalema.

Jerez-Xérès-Sherry. El contacto del INDO con este Consejo Regulador fue muy frecuente, dada la importancia de esta DO y la peculiaridad de sus vinos, participando en numerosos reuniones, desde la época de la Presidencia de Salvador Ruiz Berdejo, relacionadas con el pleito del Jerez con el Reino Unido.

Celebré varias reuniones con Luis Bretón, gerente de Fedejerez, para definir las diferentes categorías de los vinos de licor y generosos de esta DO, para evitar posibles desviaciones; esta federación agrupaba a las bodegas de exportación, con sede en la famosa calle Caracuel, donde se adoptaban importantes acuerdos. .

El INDO tambien formó parte de la Comisión del Ministerio de Agricultura, dirigida por Daniel Trueba para el estudio de la crisis motivada por la reducción de las exportaciones de vinos olorosos especialmente al Reino Unido, Países Bajos y Dinamarca, y proponer un plan de reducción del  viñedo de la zona de producción.

El INDO tuvo especial contacto con el Presidente del Consejo Regulador Antonio Barbadillo, durante la época de la adhesión de España a la UE, y con su representante en Bruselas.

Manzanilla. El nombre de la DO era Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, aunque  en el primer Reglamento figuraba la “Manzanilla” como un tipo de vino  de Jerez, como el Fino, Amontillado, etc.

Después, la peculiaridad de este vino, por su crianza biológica exclusiva en bodegas de Sanlúcar de Barrameda, determinó que fuese reconocido con DO independiente, aunque compartiendo con la DO Jerez-Xérès-Sherry el mismo Reglamento, desde  el 15-12-1964, y la misma zona de producción.

 Creo interesante citar la siguiente anécdota: En un Concurso Internacional de Vinos 0IV de 1993, celebrado en Urgup (Turquía), fue premiado con Medalla de Oro un vino elaborado en Lebrija, localidad de la provincia de Sevilla que pertenece a la zona de producción de Jerez y Manzanilla, presentado y etiquetado como “Manzanilla”; en consecuencia el Consejo Regulador me transmitió su protesta, y como Presidente de la 0IV en aquel tiempo, anulé dicha medalla, puesto que el etiquetado no cumplía la legislación española, utilizando una DO que no correspondía al vino.

Pero este problema se agravó pocos años después en un Concurso 0IV celebrado en Madrid, donde se presentó tambien este vino u otro vino semejante de Lebrija bajo el nombre de “Manzanilla”, sin derecho a dicha DO. El Consejo Regulador presentó su protesta a la 0IV que tambien anuló dicha medalla; pero el elaborador de Lebrija recurrió ante el Tribunal Supremo, cuya Sección competente, ni corta ni perezosa, dio la razón al elaborador, estimando que el término “Manzanilla” era genérico, equivalente a los términos “tinto”, “blanco”, “rosado”, etc.; la Presidencia de este Concurso desconocía la legislación española referente a la Manzanilla, que necesariamente debe estar criado, embotellado y expedido desde la localidad de Sanlúcar de Barrameda.

Ante esta situación, el Consejo Regulador planteó el caso a la Comisión Europea, que reconoció la DO “Manzanilla” por R(CE) 1426/1996, sin necesidad de citar la localidad de Sanlúcar de Barrameda; como es sabido un Reglamento comunitario tiene nivel superior a todo fallo del Tribunal Supremo.

Ribera del Duero. Al iniciarse la década de los 80 el Presidente de la Diputación de Burgos, Francisco Montoya, tambien ingeniero agrónomo, se puso en contacto con el INDO para exponerme su preocupación por la situación de la Denominación de Origen, la progresiva depreciación de los vinos en el mercado, el abandono de viñedos, el bajo precio de la uva, etc., pidiéndome opinión sobre la forma de atajar esta situación.

Para conocer la entidad y la dimensión del problema organicé una serie de reuniones acompañada de una cata colectiva en Aranda de Duero, con un equipo del INDO, compuesto por Alfonso Gallego de Chaves, Pascual Herrera, Ignacio Alonso, José Luis Núñez, etc. La primera actividad fue la cata de las muestras presentadas por las bodegas de la zona de Burgos, es decir de Aranda, Roa, Pedrosa, La Horra, etc., tanto de cooperativas como bodegas particulares.

En esta cata se detectaron criterios equivocados de elaboración, con excesos de envejecimiento, con sabor y olor sobresaliente a madera, pues existía la idea de que cuanto más envejecimiento, mejor valoración del vino, y otros muchos defectos procedentes de falta de limpieza de las bodegas, falta de control de los vinos,  presencia de mercaptanos, uso indebido del anhídrido sulfuroso, embotellado incorrecto, etc., que comprobamos en las visitas a bodegas, con  instalaciones mal conservadas y falta de higiene en general, viejas  barricas de crianza, etc.

Esta cata fue muy ilustrativa porque tuvimos contacto directo con los elaboradores, comentando los defectos y las cualidades potenciales de los vinos, que fue complementada con diversas conferencias del grupo que componía la expedición del INDO.

El efecto se notó en la elaboración de las siguientes cosechas, y en el paulatino resurgimiento de toda la zona de producción y aumento de la  demanda.

En relación con las bodegas de la zona de Valladolid (de Peñafiel, Pesquera, Quintanilla de Onésimo, etc.), recuerdo la resistencia inicial de algunas bodegas para entrar en la Denominación de Origen, pero enseguida apreciaron la utilidad de integrarse en la DO, con  espíritu de solidaridad con toda la zona de producción.

Por supuesto que en todos estos trabajos de reorganización de la DO, actualización de instalaciones de bodegas y mejora de los vinos, colaboró la Jefatura Agronómica de Burgos, en la que el ingeniero José Trillo se ocupaba del control de las industrias, así como de la Jefatura de Valladolid.

Posteriormente, con motivo de la ampliación de la zona de producción a viñedos de la provincia de Soria, tambien visitamos las bodegas de San Esteban de Gormaz y de Langa de Duero.

La evolución de la calidad de los vinos de esta DO ha sido relevante, con  multiplicación de bodegas y marcas, alcanzando una demanda creciente tanto en el mercado interior como en la exportación. Con el tiempo José Trillo Trillo fue Presidente del Consejo Regulador.

Rueda. La situación de esta zona vitícola era muy interesante, porque en los vinos blancos se producía espontáneamente un velo de levadura que permitía su crianza biológica. Cuando por primera vez visité esta zona, las  bodegas estaban muy orgullosas de sus vinos de velo, que expedían a bodegas andaluzas para la crianza de vinos de licor, cuando todavía no estaban en vigor las normas restrictivas sobre Denominaciones de Origen del Estatuto de 1970.

La zona de producción de Rueda disponía de una variedad excepcional como es la Verdejo para la elaboración de vinos blancos destinados a mesa, finos y suavemente aromáticos, pero que exigían un proceso de elaboración diferente, con una juiciosa utilización de anhídrido sulfuroso, para evitar esta formación espontánea del velo,  como  ya existían en alguna bodega concreta (Herederos del Marqués de Riscal).

Después de aquella intervención del INDO, con visita a la zona y bodegas de Rueda, de  La Seca, Nava del Rey, Serrada, etc., se fueron modificando las técnicas de elaboración y se instalaron nuevas bodegas (Sanz, Belondrade y Liton, Mocén, Yllera, etc.), que han dado como resultado el éxito de esta DO, cuyos vinos blancos de Verdejo figuran entre los mejores de España, sin olvidar la buena adaptación a la zona del Sauvignon  blanc.

Penedés. Fue la DO inicial de vinos blancos de calidad, elaborados con uva de la trilogía de variedades Macabeo, Xarel-lo y Parellada; celebramos muchos encuentros con José Mª Vidal Barraquer, Director de la EVE, y con todo el sector, como Miguel Torres Carbó, hombre de gran iniciativa comercial, que en mi despacho me mostraba con orgullo el avance de sus marcas en las cartas de restaurantes de Nueva York; posteriormente con su hijo Miguel Agustín, Juan Font, entre otros miembros del Sector.

En materia de vinos tintos, la cuestión era diferente porque la producción interna   era escasa, y en aquellos tiempos iniciales se producían mezclas con vinos del exterior de la zona  de producción

Priorato. El INDO tuvo especial conexión desde los tiempos iniciales con la Presidenta Asunción Piera de esta DO, y recorrimos en diferentes ocasiones la zona de producción, con los suelos característicos, muy minerales, los litosuelos con horizonte A muy pobre en materia orgánica, pizarrosos y terrenos de topografía muy accidentada, con sus municipios de Gratallops, La Morera de Montsant, Porrera, Vilella, etc. La DO data de 1932, aunque no fue reglamentada hasta 1954, siendo reconocida como DO Calificada en diciembre del  2000. La variedad Garnacha ha ido dejando paso a la entrada de la Mazuela.

El Priorato es un ejemplo de zona geográfica de D.O. perfectamente delimitada, muy homogénea en sus caracteres climáticos, de suelos y topografía del terreno y antecedentes históricos de donde proviene su nombre.

Valencia. Una primera modificación del INDO fue la inclusión de Cheste en su zona de producción, que anteriormente era reconocida como DO, que en realidad no se utilizaba en la comercialización de sus vinos.

La zona de producción de esta DO se dividió en cuatro Subzonas, de Alto Turia, Valentino, Moscatel de Valencia y Clariano para una mejor clasificación de sus vinos y variedades de uva.

Respecto al Alto Turia, recuerdo una visita a bodegas de Alpuente y Titáguas para apreciar la calidad de los vinos de Merseguera; después de abrir viejas tinajas, pudimos apreciar su alta calidad, extrañándome que fuera poco conocida entre los vinos españoles, y es que en realidad se exportaba la mayor parte a Suiza para comercialización directa y mezclas bajo marcas suizas; lo cual demostraba que los marquistas suizos conocían mejor que en nuestro país la calidad de este vino

En la subzona de Clariano dominaban los vinos tintos principalmente de la variedad Garnacha, aunque posteriormente se aprobaron otras variedades foráneas.

Ribeiro. Desde la época de la Sección 4ª inicié visitas a esta zona de producción y  antiguas bodegas como  Freijido, etc. admirando la finura y calidad de los vinos de Treixadura, una de las grandes variedades de uva blanca de Galicia, de cultivo delicado, que no ha alcanzado aún la expansión que merece en esta región.

Valdeorras. Las variedades de uva más características de esta DO son la tinta Mencía y la blanca Godello. A sus bodegas y viñedos giré varias visitas desde los primeros tiempos del INDO, como la conocida bodega cooperativa, de forma circular, proyectada por Luis Hidalgo.

La Mencía es una variedad que exige una elaboración particular, para evitar todo riesgo de oxidación. Respecto de la Godello se hizo un plan para promover el envejecimiento de vinos en barricas de roble, que no llegó a fructificar, entendiendo que la calidad de esta variedad radica en su delicadez de estructura y en sus aromas primarios, que se mantienen preferentemente en vinos jóvenes o de corta crianza.

Montilla-Moriles. Tambien fue de las primeras en ser estudiada por el INDO, inicialmente esta DO era exclusiva de vinos generosos y de licor ; recuerdo las excelentes bodegas y vinos de la variedad Pedro Ximénez de Pérez Barquero, Alvear, Cruz Conde, Toro y Albalá, Luque, la bodega del municipio de Doña Mencía, etc.; sin embargo posteriormente el Consejo Regulador aceptó que tambien se incluyesen en la DO vinos del año de vidueños de la región, pero diferentes a la Pedro Ximénez, que dio lugar a desdibujar el concepto tradicional de esta  DO.

La Rioja. Salvo en los primeros tiempos en que fue necesaria una actividad directa del INDO para evitar la entrada de vinos de exterior, amparada por una falsa documentación de producción vitícola excesivamente amplia, para justificar el acceso a  bodegas de otros vinos del exterior, después la zona ha ido desarrollándose con plena normalidad por grandes bodegas pioneras de Haro, Olláuri, Briones, Cenicero, San Asensio, Fuenmayor, etc., alcanzando los máximos niveles de calidad y prestigio con sus grandes razones sociales y marcas como Marqués de Murrieta, con el Ygay, CUNE con el Viña Real y Viña Imperial, López Heredia (Viña Tondonia), Rioja Alta (Viña Ardanza), Marqués de Riscal (Barón de Chirel), Bodegas Bilbaínas (Viña Pomal), Federico Paternina, Viña Salceda, Campoviejo, Solar de Samaniego, Martínez Lacuesta, etc.

Ha tenido una trayectoria ascendente hasta ser reconocida como Denominación de Origen Calificada en el año 2000. El contacto del INDO con esta zona ha sido permanente, con los sucesivos Consejos Reguladores presididos sucesivamente por Antonio Larrea, Angel Jaime y Baró, Santiago Coello, Eugenio Narvaiza, Víctor Pascual, etc.

Somontano. Esta Denominación de Origen, cuya capital vitícola y vinícola es Barbastro, pero con municipios notables como Salas Altas y Salas Bajas, se ha caracterizado por una gran actividad técnica y comercial. En los tiempos iniciales se asentaron viticultores franceses, huyendo de la filoxera, como el caso de las bodegas Lalanne que permanece actualmente, y la instalación posterior de importantes bodegas como Viñas del Vero y Enate.

Las variedades más importantes son la Garnacha y la Tempranillo, pero después se  ha producido una implantación notable de variedades foráneas, especialmente de origen francés, como las Cabernet, la Merlot, Chardonnay, Sauvignon blanc, etc. En una de mis primeras visitas con el Sr. Fabregat, caté un vino excepcional de la variedad Parraleta, que aún recuerdo.

Toro. En esta DO los Servicios técnicos del INDO hicieron una actuación  similar a la de la Ribera del Duero, con una cata colectiva de vinos en el Ayuntamiento de Toro para comentar sus virtudes y defectos, que efectivamente dio resultados positivos en la mejora de bodegas y elaboraciones.

Hubo tambien indicios de uso indebido del término “Porto” que tambien fue resuelto por el INDO. Los principales municipios son Toro y Morales de Toro, y la variedad de uva la Tinta de Toro, prácticamente idéntica a la Tempranillo

La Mancha. La zona de producción de la DO La Mancha es la de mayor extensión del mundo, que se extiende por parte de las provincias de Ciudad Real, Toledo, Albacete y Cuenca; a pesar de la grandiosidad geográfica que comprende casi el 50% del viñedo nacional, tiene suficiente uniformidad de caracteres climáticos como consecuencia de la Meseta Central, con una altitud media de 700 metros.

Inicialmente la variedad dominante era la Airén, con una menor representación de la variedad tinta Cencibel o Tempranillo, pero después de la adhesión de España a la UE, con la consiguiente prohibición de la mezcla de blancos y tintos, los viticultores han encontrado mayor aliciente para el aumento de plantaciones de uva tinta, especialmente de Tempranillo, unida a la Garnacha y otras variedades tintas, llegándose al equilibrio actual de superficie entre plantaciones de uva blanca y  tinta.

El INDO estudió esta zona desde las fases iniciales, considerando la posibilidad de distinguir subzonas con DO como Manzanares, Infantes, Campo de Calatrava, etc.; sin embargo se encontró resistencia en la zona para llevar a cabo tal diferenciación

A Ciudad Real pertenecen municipios de la importancia de Alcázar de San Juan, Socuéllamos, Tomelloso, Manzanares, Daimiel, Campo de Criptana, etc.; en algunos la densidad de viñedo supera el 50% de la superficie agrícola.

En Toledo destacamos los municipios de Fuensalida, Santa Cruz de la Zarza, Corral de Almaguer, Villamalea, Quintanar de la Orden, Consuegra, etc.

De Cuenca recuerdo mis visitas a Mota del Cuervo, El Provencio, Las Pedroñeras, San Clemente, Las Mesa, etc., y en Albacete el gran municipio vitícola de Villarrobledo, seguido de La Roda, El Bonillo, etc.

En toda La Mancha se han desarrollado  Pagos Vitícolas, como ”La Dehesa del Carrizal” (Retuerta de Bullaque), ”Casa del Blanco” (Manzanares), ”Pago Florentino” (Malagón), “Campo de La Guardia” (La Guardia), ”Finca Elez” y “Guijoso” (El Bonillo), ”Dominio de Valdepusa” (Malpìca de Tajo), etc.

Vinos de Madrid. Después del estudio correspondiente de las zonas vitícolas de esta provincia, los servicios técnicos del INDO propusimos tres posibles zonas geográficas con DO: Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias, perfectamente diferenciadas desde el punto de vista varietal y del medio geográfico, que tenían renombre en el comercio y consumo, que podían ser dirigidas por un Consejo Regulador único; pero a nivel político se decidió el nombre global de Vinos de Madrid con las tres subzonas indicadas, quedando reglamentada en 1990. Esto exigió una prolongad acción de publicidad y catas para divulgar el nombre de la DO y sus diferentes vinos de tempranillo en Arganda, y de Garnacha tinta en las dos restantes, además de la  blanca Malvar.

Valdepeñas. Los vinos de Valdepeñas tenían gran renombre en el comercio, pero de hecho las bodegas de la zona geográfica estaban sobredimensionadas porque elaboraban tambien uva procedente de otros municipios de La Mancha; por consiguiente, y partiendo de los datos del Catastro Vitícola hubo que realizar una reorganización de la DO,  y particularmente de la zona de producción, limitándola a los municipios tradicionales de  Valdepeñas y colindantes,  homogéneos desde el punto de vista vitícola y geográfico.

Ribeira Sacra. Fue reconocida y reglamentada como DO en 1997; su nombre deriva de los numerosos monasterios y ermitas que existían en esta zona geográfica, perfectamente caracterizada por  viñedos, cultivados en las  en fuertes pendientes de las laderas  del Sil.

Aprovecho este epígrafe para resaltar el trabajo minucioso, vitícola y de calidad de vinos que realiza mi hija Mª José Yravedra en su  bodega Ronsel do Sil; aunque es Dr. arquitecto, se aficionó al tema del vino e hizo el Master de Viticultura y Enología de la Universidad Politécnica de Madrid, elabora vinos importantes de variedades blancas típicas de la zona Godello, Treixadura y Dona Blanca, y las tintas Mencía, Merenzao, Caiño, y Brancellao; hablamos de las incidencias desde la vendimia al embotellado, y con frecuencia disfruto y cato sus excelentes vinos.

Política de calidad de otros productos agrarios.

Desde la constitución del INDO los Servicios Técnicos se ocuparon de poner en marcha la protección de diversos productos agrarios, como los quesos, entre ellos el queso de Roncal (1975-81), Mahón (1980-85), Cabrales (1981-90), Manchego 1982-84, Idiazábal 1986-87.

Entre ellos menciono especialmente el queso Manchego, cuyo Reglamento (OM de 2 de julio de 1982) preparamos entre Justo Nombela y yo, así como el estudio del Recurso entablado por la Federación Regional Castellano-Leonesa y de diversas Asociaciones de fabricantes de queso contra dicha O.M. En aquella época estaba muy difundida la mención “tipo manchego” que figuraba en etiquetas, Cartas de restaurantes y escaparates de tiendas; era necesario y urgente eliminar dicha mención contradictoria con la protección de la DO Queso Manchego elaborado en La Mancha con una delimitación de la zona de producción, con su elaboración tradicional y a partir de leche de oveja de raza manchega.

En el informe que hizo el INDO al Tribunal Supremo, no se ponía en duda la calidad del queso elaborado en Zamora, a partir de leche de oveja, pero que no podía denominarse “queso manchego”, ni “tipo manchego.

Tambien puse en marcha el Reglamento del Cabrales con una interesante visita a las queserías de la zona y las cuevas de crianza en la montaña , con una reunión posterior en el Ayuntamiento del Concejo, tambien colaboró el agenten de Extensión Agraria, Sr. Noriega. 

Asimismo visité en Menorca, la quesería principal del Mahón para preparar el Reglamento de esta DO, en compañía del Director Jaime de Urzaiz; esta industria tambien fabricaba entonces, separadamente, los  quesos en porciones de El Caserio, no acogidos a la DO.

Entre los aceites vírgenes de oliva, se hizo la reglamentación de las DO Les Garrigues (1975-79), Siurana (1977-79), Baena (1981-88), y del Sierra de Segura (1979-93), con visita a las zonas olivareras y almazaras

En realidad se inició la DO Borjas Blancas cuyo Reglamento fue objeto de recurso por parte de la firma Borges y hubo que modificar el nombre por el de Les Garrigues, de  aceituna Arbequina; también es de Arbequina el aceite de Siurana. La variedad característica de Baena es la Picudo, junto a la Carrasqueña, y en la Sierra de Segura la, Picual

En materia de jamones, la DO Jamón de Teruel, de cerdo blanco, data de  1981-85 y Jamón de Guijuelo, de cerdo ibérico, es del periodo 1983-86, además de otros productos como la DO Carne de Ávila (1988-90), Espárrago de Navarra 1986-87 y Turrones de Jijona y Alicante (1986-91).

Mención especial merece el tema del jamón curado de cerdo ibérico Jabugo, que fue uno de los primeros productos agrarios al que prestó especial atención el INDO por la urgente necesidad de proteger y reglamentar el nombre de JABUGO, de fama universal y evitar su deterioro y falsificación.

Hice los estudios previos con visita a las industrias de jamones de Jabugo, Cumbres Mayores, Cortegana, etc. y a las dehesas de cerdo ibérico de la zona, que tenían la aspiración de estar protegidas por una futura DO Jabugo.

Pero se encontró la dificultad de que este nombre geográfico formaba parte de una razón social “Sanchez Romero Carbajal. Jabugo S.A.“, que, considerando que dicho nombre era privativo de la sociedad, se opuso rotundamente a que pudiera transformarse en colectivo.

En mi opinión un nombre geográfico no podía hacerse exclusivo de una persona física o jurídica, y aunque estaba seguro lo consulté con el Sr. Mazarambroz, Jefe del Registro de la Propiedad, que estimó que el caso sería debido a un error registral; lo puse en conocimiento de mis superiores, con la idea de comenzar los trámites de la reclamación o recurso  pero el Mº no quiso entrar  en el tema de la propiedad del nombre y el litigio consiguiente, aunque con certeza se hubiera ganado .

A la vista de esta situación, vi la posibilidad de iniciar el  reconocimiento de  los nombres de Cumbres Mayores y de Cortegana, con sus respectivas zonas de crianza, buscando la salida comercial de los jamones de estas zonas, pero sin éxito, debido a la dependencia industrial impuesta por dicha empresa, que también se opuso a esta solución, que no solo comerciaba con jamones de su propia industria, sino que compraba jamones terminados o en proceso de curación en toda la zona de la Sierra de Aracena.

Dado el malestar existente en la zona, el Subsecretario de Agricultura, Sr. García Ferrero, convocó una reunión del Sector para analizar la situación, en la que el representante de Sánchez Romero Carbajal. Jabugo S.A., D. Federico Fernández Santos, me acusó de soliviantar al Sector contra los intereses de la empresa; como el Subsecretario no defendió mi posición, le presenté mi dimisión como Jefe de los Servicios Técnicos del INDO, que no aceptó  por considerarlo un incidente de menor importancia, retirando sus palabras y excusándose el Sr. F. Santos. 

Después supe que un alto cargo del Mº pertenecía al Consejo de Administración de Sanchez Romero Carbajal. Jabugo S.A., lo que me aclaró las vicisitudes por las que pasó este expediente,

En el mes de julio del año 1995  el Mº reconoció la DO ”Jamones de Huelva”, como pretendida solución salomónica que no dio satisfacción a la zona. Se formó su Consejo Regulador que no cejó en reivindicar el nombre colectivo de Jabugo. Mientras tanto la empresa fue adquirida por el Grupo Osborne, lo que suavizó la situación de desavenencia en la zona.

Finalmente la Comisión  Europea reconoció e inscribió en su Registro la DOP Jabugo. Con este motivo se celebró en Jabugo el IX Congreso y Asamblea “Origen España”, en Noviembre 2017, a la que fui invitado por el Consejo, que me encargó  la ponencia de título “El inicio de las DOs agroalimentarias, contado en primera persona”; me gustó conocer al equipo técnico del Consejo y restantes expertos.

--------------------

Desde antes de mi jubilación, Luis Herrero Álamo se encargó  del estudio y trámites de las DOP de productos agrarios, de la misma forma que de vinos DOP, de legislación vitivinícola y de asistencia a las reuniones de Bruselas, mi sucesor fue Luis Leza Campos; pero como esta Memoria es tan tardía  y el tiempo inexorable ambos están ya jubilados.

Actividades del INDO relacionadas con la Adhesión de España a la Unión Europea.

Por parte de los Servicios Técnicos del INDO se hizo un seguimiento detallado y  permanente de la evolución de la reglamentación de la Unión Europea en materia vitivinícola, desde sus Reglamentos iniciales 816 y 817 de 1970 hasta el momento de adhesión, cuando estaba vigente el R. 337/79, y posteriormente

En la década de los 80, se constituyó en España una Comisión lnterministerial para preparar el acercamiento a la CEE y determinar la estrategia que debía seguirse en  las futuras conversaciones, presidida por Francisco Botella; el portavoz de Agricultura era Daniel Trueba, participando en las reuniones sobre el vino Cesáreo Goicoechea, Carlos Díaz Eimil, Gabriel Yravedra, etc.

En esta fase preparatoria, previa a la adhesión, fuimos convocados, como oyentes, a varias  reuniones en Bruselas, tanto en el Comité de Gestión como del Comité de Expertos de Vinos del Consejo, además del contacto personal y frecuente con funcionarios de la Comisión, como M.A. Reichardt, Carmen Casado, etc., y conexión  con la Representación Permanente española en Bruselas, especialmente con Javier Matut, que llevaba los temas de agricultura, con quien ya había tenido contacto en relación con la OIV, cuando era  Consejero de Agricultura en la Embajada Española en París.

Recuerdo que fui convocado por la Comisión Europea, a través de la Representación Permanente, para asistir a una reunión de trabajo con miembros de la Comisión  e  informar sobre las cuestiones que planteasen sobre legislación vitivinícola, sobre la organización de las DO españolas, características de los vinos, funciones de los Consejos Reguladores, etc. con la dificultad de que entonces los idiomas de trabajo eran solamente el francés y el inglés.

Esta reunión, con la documentación aportada, sirvió para que en el momento de la adhesión de España a la UE fueran reconocidas automáticamente todas las DO como v.c.p.r.d., dejando aparte el caso de la DE Cava, que exigió un procedimiento especial del que trataremos separadamente.

En esta época previa hice la traducción de los términos técnicos que figuraban en los Reglamentos del año 70. El término francés “enrichissement”, que escondía la adición de azúcar o sacarosa al mosto de uva o al vino nuevo, para aumentar su grado alcohólico natural (chaptalización) que verdaderamente es una adulteración según la definición de vino comunitario, la traduje por la expresión “aumento artificial del grado alcohólico natural”.

Como es sabido, la Adhesión se firmó el 1 de enero de 1986, con un período transitorio de cinco años para ir aproximando los precios oficiales de nuestro sistema de regulación del FORPPA al sistema comunitario de los precios de orientación, precios de arranque, precios de oferta franco-frontera, etc.

Después  de la adhesión, mis viajes a Bruselas para asistir a las diferentes reuniones de trabajo del Comité de Expertos de Vinos del Consejo tuvieron frecuencia semanal, que calculo en un total  de 400 a 500, con la consiguiente  preparación de temas y propuestas, redacción de informes, etc.; pero realmente  no conozco Bruselas, salvo el aeropuerto, la estación Central, el metro,  la Grand Place, numerosos hoteles y especialmente la rue de la Loi.

A Javier Matut, que realizó una labor muy fructífera, le sucedió José Manuel Rodríguez Molina, con quién ya había tenido mucho contacto cuando era representante en Bruselas del Consejo Regulador de la D.O. Jerez-Xérès- Sherry; le sucedió Carlos Díez Eimil; Cesáreo Goicoechea tambien estuvo siempre en la Representación Permanente y  era enlace constante con el Mº y el  INDO.

En esta época previa acompañé a varias delegaciones de parlamentarios de Francia,  y Alemania, en varias visitas a las zonas vitícolas españolas y sus bodegas. Su preocupación permanente era el potencial de nuestro viñedo cuando dejara de ser preferentemente de secano como entonces; pero en realidad su mayor preocupación era la comprobación de la alta calidad de los vinos españoles.

Recuerdo visitas a bodegas de La Mancha, en que al destapar las antiguas tinajas aparentemente abandonadas, se extraían muestras de vino blanco de Airén de calidad excelente; además eran vinos auténticos, pues en España no existía la chaptalización,  prohibida por nuestra legislación; tambien admiraban nuestros auténticos vinos tintos, de cuerpo y mucha capa, cualidades de que adolecían muchos vinos comunitarios.

Referencias al Acta de Adhesión.

Aunque fueron numerosas las cuestiones técnicas de diferente ámbito suscitadas en el transcurso de las negociaciones en el tema vinos, sin embargo me parece útil recordar y plsmar los principales puntos de fricción.

Mezcla de vinos de mesa blancos y tintos. Desde el Reglamento 816/70, siempre ha estado prohibida esta mezcla en la Comunidad, que la Comisión justificaba por motivos de calidad… No era creíble esta opinión, pues la mezcla estaba autorizada en el interior de las zonas de v.c.p.r.d. de Francia; en realidad la motivación era de orden económico, porque en los países de la Comunidad había mayor producción de tintos que de blancos, que no convenía aumentar

En España, donde estaba permitida esta mezcla de vinos entre sí, sin “apartheid”, como productos de vitis Vinífera, chocaba esta restricción, estimando que la cuestión dependía de muchos factores, como la distribución geográfica de las distintas variedades blancas y tintas, de las características organolépticas y de composición de los vinos, etc.

En ciertas bodegas españolas se realizaban estas mezclas de  vinos tintos de mucha capa y extracto, de Garnacha tinta o tintorera, de Bobal, de Monastrel, de Tempranilo, con vinos blancos de variedades poco aromáticas, de Airen, Pardina, Cayetana blanca, cuya mezcla se comercializaba como vino tinto común en botellas de litro, llamadas de 5 estrellas; estos vinos, de características correctas, tenían demanda por su precio inferior al de los tintos elaborados exclusivamente de variedades de uva tinta y presentados en botellas de 0,75 l., generalmente de crianza, de mayor equilibrio y mejores cualidades organolépticas.

En la década de los 70 y comienzo  de la siguiente el porcentaje de viñedo español  de uva blanca para vinificación era superior al 70% de la superficie vitícola total, mientras que el consumo de vino tinto era también superior al 70% del conjunto del consumo, aparente contradicción que se resolvía con el consumo interior de unos 10 millones de hl de tintos de mezcla.

Siempre estimé que el desequilibrio de las plantaciones estaba motivada por estos vinos de mezcla, porque su precio frenaba la cotización de los auténticos tintos, lo que provocaba falta de estimulo del viticultor para realizar plantaciones de tinta, por su menor rendimiento por ha. y baja remuneración.

Creí que era necesario y oportuno aprovechar la coyuntura de la prohibición comunitaria de la mezcla para restablecer el equilibrio de plantaciones., y así lo propuse al FORPPA, debiéndose promocionar el consumo de vinos blancos y acortar el plazo transitorio, ante el riesgo de que aumentara la entrada al mercado español de vinos tintos de otros países comunitarios; pero el FORPPA, que estaba más motivado por el perjuicio que suponía para los grandes embotelladores de estos vinos de mezcla, no tuvo en cuenta la propuesta.

Por otra parte expresé mi extrañeza ante esta restricción severa de la mezcla, compatible con la definición de vino, en comparación con la autorización  de la sacarosa en vinificación, incompatible con la definición adoptada por la propia Comisión.

Sin embargo la Comisión se aferró a su postura y para resolver la controversia se autorizó un régimen especial, de carácter transitorio para que, a nivel nacional, se pudieran mezclar blancos y tintos exclusivamente para el mercado interior de España, que influyó sobre el aumento de controles de los vinos tintos exportados, porque los importadores exigían certificado de que los vinos tintos no contenían mezcla de blancos.

Chacolís. La Comisión se extrañó que en España se denominasen chacolís a estos vinos de 7% vol. natural, procedentes de uva poco madura, acostumbrados a que en la Comunidad se llama “vino” a productos con graduación alcohólica de  5% vol. adquirido por  chaptalización; además admiten la palabra vino para otros “productos” como los apfelwein, los british-wine, etc.

Por esta razón, tambien les extrañó que en España se llamase sangría a un producto derivado del vino, elaborado con más del 50% de vino, que demostraba el rigor de la legislación española sobre el concepto vino.

Acidez total. La Reglamentación comunitaria establecía para los vinos de mesa una acidez mínima de 4,5 g/l. expresada en a. tártrico. Esto chocaba frontalmente con gran parte de los vinos españoles que se comercializan con una acidez mínima de 3,5 g/l., a causa  de mayor insolación y más perfecta maduración de la uva.

Aducíamos que no parecía lógico que se forzara a las bodegas españolas a aumentar la acidificación o adelantar la vendimia antes del  conveniente grado de madurez, porque una gran proporción de los vinos de la Mancha se comercializaban a granel o embotellados con 3,5 g/l. y en perfectas condiciones de estabilidad.

La Comisión también  concedió a España un régimen transitorio de 3,5 g/l. de acidez total mínima para el mercado nacional, pero al cabo de los años la Comisión rectificó admitiendo con carácter general para los vinos de mesa de la UE el límite mínimo de 3,5 g/l., expresado en ácido tártrico.

Vinos de licor. Una de las cuestiones que surgieron en las negociaciones de adhesión de España, fue la referente al concepto de vino de licor.

Según la reglamentación comunitaria, Reglamento 816/70 y siguientes, se consideraba que los vinos de licor debían tener una graduación alcohólica adquirida mínima de 15% vol. y una graduación alcohólica total igual o superior a 17,5% vol., es decir que el término “vino de licor” implicaba en vinos de 15%vol adquirido que tuvieran un contenido de azúcares como mínimo de 2,5% vol.

La adhesión de España obligaba a modificar tal criterio, pues los vinos generosos finos de Jerez tienen 15% vol. de graduación alcohólica adquirida, pero son secos, es decir con graduación alcohólica total de 15% vol.

Esto requirió explicar la elaboración de los vinos finos, amontillados y olorosos de Jerez y de Montilla, etc. y la exigencia de reformar el criterio comunitario, haciendo excepción para los vinos generosos españoles.

British Sherry. En el Reino Unido, donde tradicionalmente se ha admirado el Jerez desde antes de Shakespeare y que apellidos británicos han participado activamente en la producción y el comercio del Jerez, sin embargo desde hace muchos años empezaron a falsificarlo primeramente con el nombre de Sherry, y después con el de “British Sherry”.

Además de las constantes reclamaciones planteadas por el Consejo Regulador de la DO Jerez-Xérès-Sherry ante el Reino Unido por el uso indebido de esta Denominación de Origen, se inició en 1960 una reclamación oficial ante la Corte de Justicia, llamada “pleito del Sherry” que concluyó con el fallo de que la palabra Sherry, sin vocablos deslocalizadores, era exclusiva en el Reino Unido del auténtico vino de Jerez.

En otros países como Rusia (especialmente en Crimea), Sudáfrica, Australia, Estados Unidos (California Sherry, etc.), Argentina, etc. tambien se falsifica el Sherry, usando vocablos deslocalizadores, con el consiguiente perjuicio económico para la exportación del auténtico Jerez.

El British Sherry era una mala falsificación del Jerez, especialmente de los tipos oloroso y cream, fabricado por simple mezcla y agitación de vinos y mostos comprados  a granel de diversas procedencias, con adición de colorantes, aromas, azúcar y otros productos, presentados además falazmente con marcas equívocas para confundir al consumidor. Respecto del Fino las falsificaciones eran puras aberraciones.

El artículo 29 del Acta de Adhesión de España a la UE  autorizó al Reino Unido e Irlanda al empleo de las  menciones British Sherry, Irish Sherry, y Cyprus Sherry hasta el año 1995, a partir del cual se reconsideraría el asunto a propuesta de la Comisión y teniendo en cuenta los intereses de las diferentes partes …

En el transcurso de reuniones posteriores, la Comisión no se mostró nunca favorable a     la defensa de la DO Jerez-Xérès-Sherry; el choque frontal sucedió cuando el British Sherry se fabricaba con graduación alcohólica adquirida de 14,5% vol. para justificar un mejor tratamiento arancelario.

Recuerdo una reunión convocada por el Sr. Reichardt, de la Comisión con Mr. Ibottson del Reino Unido, otros miembros de la Comisión y yo mismo en la que el delegado inglés propuso, para resolver el tema de la diferencia arancelaria por el grado alcohólico, que el Fino de Jerez debería elaborarse con 14,5% vol. y evitar así la competencia.

Ante esta propuesta, después de  justificar técnicamente la razón por la que el Fino, en su proceso de elaboración, se encabeza a 15% vol. para que pueda formarse el velo de levaduras filmógenas, característico de la crianza de este vino generoso, siguiendo  la tradición, y de aclarar que este proceso biológico es totalmente ajeno al british sherry, producto industrial de pura mezcla de diversos ingredientes, acusé a la Comisión de no reaccionar ante esta propuesta disparatada, que ya conocía, de que el país que falsifica proponga modificar la elaboración  del auténtico Jerez, presentando una protesta formal y abandonando la reunión.

Es verdaderamente chocante que la Comisión, teóricamente defensora de las DO ó de los v.c.p.r.d., reconociera el British Sherry, lo cual representaba una verdadera ofensa para España, para  la zona de producción del Jerez y para la Delegación española.

La solución de este tema se consiguió en el transcurso de los años 94 y 95 preparando el Consejo Regulador con la colaboración de la Abogada del Estado del Ministerio de Economía (Rosario Silva), un memorándum que demostraba la desigualdad de trato impositivo que el Reino Unido aplicaba al auténtico Jerez de importación y al british sherry, con el fin de presentarlo al Tribunal de Justicia de la U.E.

El memorándum, que fue mostrado previamente a  la representación del Reino Unido,  que ante la amenaza real de una denuncia por incumplimiento del Tratado, propuso llegó a un acuerdo inmediato del Reino Unido, España, Consejo y Comisión Europea para cortar de raiz esta situación irregular de uso de tales menciones.

Desde dicho momento quedó resuelto el problema; tal vez se siga fabricando este brebaje en el Reino Unido, pero no puede comercializarse como British Sherry, ni como Sherry.

Esta competencia desleal ha perjudicado de forma ostensible a la exportación de Jerez, especialmente en los tipos Olorosos y Cream que eran los de mayor consumo en el Reino Unido.

Quedan aún pendientes de resolver otros casos, ya citados, de uso indebido del término Sherry, con la esperanza incierta de que puedan ser resueltos por tratados bilaterales o internacionales en aplicación del Acuerdo ADPIC. 

Otras actuaciones del INDO y actividades particulares.

Plan de Desarrollo. En el año 1967 el Ministerio me encargó el Informe del Sector Vitivinícola para el II Plan de Desarrollo Económico y Social, que dirigía López Rodó, donde hice importantes propuestas sobre la necesidad de realizar el Catastro Vitícola, mejorar la organización corporativa del sector, activar la concentración de explotaciones vitícolas y vinícolas, y especialmente de las cooperativas, de la mejora tecnológica de las bodegas, limitando el uso de anhídrido sulfuroso a los niveles estrictamente necesarios, abandonar el sistema de valoración de los vinos solo por el grado alcohólico adquirido, sino tener en cuenta además otros factores de calidad, como el contenido en polifenoles, equilibrio del vino, etc., medidas para el fomento del consumo interior, etc.; tambien se preconizaba la necesidad de actualizar la legislación mediante un nuevo Estatuto del Vino y reforzar los medios tecnológicos de las Estaciones de Viticultura y Enología para proyectar mejor la extensión de la mejora de las explotaciones vitícolas y de las bodegas, etc.

OMPI. En la primera parte de la década de los 80, el INDO tuvo frecuente contacto  con la Oficina de Patentes y Marcas, dependiente del Ministerio de Industria, y asistí a varias reuniones de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual celebradas en Ginebra, acompañado al  Director  de la Oficina Julio Delicado y Susana Jessel, para tratar de incluir las DO en el célebre artículo 10 quater de la Convención de París, que data de 20 de marzo de 1983 , con sucesivas revisiones, dedicado a la protección de la propiedad industrial e intelectual, sin resultado positivo.

En realidad el Tratado de París nunca se ocupó de los temas de DO, aunque están incluidas en el apartado 2 del artículo 1º de dicha Convención. Con motivo de una reunión de la OMPI en Madrid, el INDO  ofreció a los delegados una degustación y conferencia sobre las DO en España

Tratado de Lisboa.- Este Acuerdo sobre protección de las DO y su registro internacional data de 31 de octubre de 1958, pero con sucesivas revisiones en que funcionarios de la 0MPI invitaban insistentemente al INDO para que  España  suscribiera dicho Acuerdo, que pretendía abrir una vía multilateral para que los países firmantes tuviesen un procedimiento de protección de sus DO.

Aunque la definición de DO y el texto eran correctos, España no podía cumplir, en ese tiempo, los compromisos que implicaba la firma de dicho Acuerdo, pues todavía no se protegían en España las DO extranjeras.

De otro lado, España no hubiera obtenido ninguna contrapartida, porque los países que falsificaban nuestras DO como Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, países de Hispanoamérica, etc. especialmente la DO Jerez-Xérès-Sherry, nunca hubiesen llegado a firmar dicho Acuerdo.

FORPPA. En este epígrafe se incluye la referencia a las numerosas reuniones del FORPPA, a las que asistía en representación del INDO, para el seguimiento de las campañas vitivinícolas, especialmente en la época de Claudio Gandarias como Presidente y sus colaboradores Javier Angulo, Javier Jiménez Díez de la Lastra, y  miembros de la Organización Sindical como su Presidente Enrique Barceló y otros miembros asiduos como José Bribián Sanz, etc.

Acuerdo ADPIC. El Acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, firmado en Marrakech el 15-4-1994, derivó de las reuniones de la Ronda Uruguay, dirigidas a eliminar los obstáculos al comercio internacional, relacionados con la propiedad intelectual. En estas reuniones de Uruguay participó el Consejero de Comercio, Luis Carderera, con quien colaboré en diferentes ocasiones sobre temas de protección de DO e  IG.

Ginebra. Por iniciativa del Sindicato Nacional de la Vid, Cervezas y Bebidas, el INDO y   concretamente el Servicio Técnico organizó una exposición y degustación de vinos españoles de diferentes DO en Ginebra, dedicada a expertos y autoridades del sector de Suiza. Los vinos tintos ya eran conocidos, como los Rioja, Ribera del Duero, Navarra, Somontano, Jumilla y Priorato, … Entre los blancos figuraban lógicamente los vinos de La Mancha, Penedés, Valencia, Rueda, Albariño, etc.; especialmente estos dos últimos fueron muy apreciados porque eran desconocidos en Suiza.

Canadá. En la década de los 70 el Ministerio de Comercio me propuso un viaje a Canadá para la promoción de los vinos españoles mediante conferencias y catas a celebrar en Quebec, Montreal, Toronto y Ottawa; desde el INDO preparé una selección de vinos españoles para celebrar diferentes catas de unas 20 muestras de distintas DO.

Mi primer punto de contacto fue en Quebec, por no haberse recibido las muestras  de vinos españoles, y entonces tuve que recurrir a distintos restaurantes españoles para tratar de seleccionar, previa cata, una nueva muestra de vinos presentables. Aquel recorrido fue muy interesante porque comprobé los defectos de muchos vinos de partidas, ya viejas y deterioradas  que desprestigiaban el vino español, señal de que no existía un seguimiento adecuado de las partidas de vino que exportaban las bodegas m

Tambien me encontré vinos  de aparente origen español, embotellados por el monopolio de Canadá, que posiblemente tenían mezcla de vinos de otras procedencias.

Finalmente llegaron las muestras previstas, y después de mi conferencia y cata en Quebec, pude presentarlas en las siguientes ciudades de mi recorrido.

Muchos años después la Embajada de Canadá en Madrid, me encargó la presentación de los icewine de este país y la conferencia correspondiente.

Argentina. En 1978 fui invitado por el Gobierno argentino, conjuntamente con los catadores Cretenand de Suiza, Mas de Francia, y Juan Font de España para recorrer las zonas vitícolas de Argentina, informar de las características de los distintos vinos catados y celebrar reuniones explicativas con el sector en cada zona.

Otro tema importante fue el uso del término “Rioja” en vinos argentinos, cuyas exportaciones a Europa eran retenidas por la coincidencia con la DO española. Tuve contactos con el Embajador argentino en España, que exponía el derecho de los vinos de la provincia de Rioja de Argentina, de llevar dicho nombre, pero  por otra parte estaba la realidad de la protección europea de la DO Rioja.

Tuve ocasión de visitar esta provincia Argentina, comprobando que la zona vitícola estaba limitada a la cuenca del rio Famatina, proponiendo que ”Valle Famatina“ fuera el nombre geográfico de la zona y de sus vinos, idea que en principio aceptaron y que se ha confirmado, que resuelve la controversia.

Quedan por resolver algunos nombres incorrectos como la cooperativa “La Riojana”, y el nombre de la variedad de uva “Torrontés riojano”, pero tienen importancia menor, y la confusión puede salvarse con el empleo de Argentina, acompañando dichos nombres.

He asistido a numerosos congresos de Vinandino, y siempre he colaborado con el Insituto de Vitivinicultura de Mendoza y sus Presidentes sucesivos desde Esteban Vacca, Eduardo Rodríguez, etc.…

Otro contacto importante fue con el Ministerio de Economía, a través de su alto funcionario Héctor Ordoñez, en una reunión en Madrid y en su invitación para viajar a Buenos Aires y dar una conferencia sobre el sistema español de DO, ya que teníamos la experiencia de haber resuelto situaciones antiguas de uso indebido de DO extranjeras, que fueron resolviéndose mediante una política de organización interna del sector vitivinícola y de regulación de nombres propios (Cava, Brandy de Jerez,…) para designar los productos españoles, con respeto de las DO extranjeras.

En mi época de Presidencia de la 0.I.V. el diario Los Andes, de Mendoza, tuvo la iniciativa de organizar un Simposium sobre Denominaciones de Origen, encargándome de su organización del programa científico, selección de ponentes, mesas redondas con participación de periodistas, etc.,  que tuvo un señalado éxito; participaron especialistas de diferentes países europeos. Presenté una conferencia y dirigí los debates del Simposium.

Alemania. En los años iniciales del INDO hicimos una expedición a Alemania, compuesta por Pedro de Bernardi (Requena), José Mª Quirós (Jerez) y yo mismo, acompañados por José Abeijón, Agregado Agrónomo en la Embajada Española en Bonn, que nos facilitó los contactos y las conversaciones.

El objeto era tratar del rechace de expediciones de vino de Tarragona a Alemania, alegando que no tenían el “carácter” de su DO. Un conocido químico alemán, cuyo nombre no recuerdo, aplicaba un complejo algoritmo a los vinos de importación, en el que intervenían diversos parámetros de análisis con el que trataba de definir el “carácter” de los vinos de cada zona, sin tener en cuenta el efecto climático de cada campaña sobre todas las características del vino.

Fuímos a discutir este tema con varias Estaciones Enológicas alemanas, y en particular nos reunimos con la Dra. Junge del Laboratorio de Berlín, y con los técnicos de la Estación de Wurzburg, por considerar que el sistema de exclusión que se aplicaba en Alemania era totalmente arbitrario y que además el vino iba acompañado del correspondiente certificado de origen del Consejo Regulador. El asunto se resolvió satisfactoriamente para futuras exportaciones a Alemania.

Aparte de este viaje tuvimos diversos contactos con Alemania en reuniones bilaterales, antes de nuestro ingreso en la CEE, y tambien degustaciones de vinos en su Embajada de Madrid, etc.

Estrasburgo. En los tiempos iniciales del INDO, bajo la dirección de Ruiz-Berdejo, organizamos una visita al Club de vinos de esta ciudad para la promoción del Jerez en el mercado francés, donde no era debidamente apreciado, en colaboración con el Cónsul español en Estrasburgo Sr. Mesía.

Allá nos fuimos Concha y yo con nuestro Simca 1000, llevando botellas de varias marcas, catavinos, material de promoción, y tres grandes envases herméticos con jamón ibérico, almendras y aceitunas, que allí no podríamos encontrar. Tambien dí una conferencia sobre la elaboración del Jerez, utilizando un video del Consejo Regulador.

Bruselas. En colaboración con la representación permanente de España, el INDO organizó una cata de diferentes vinos de DO dirigida al Club de Vinos, que estaba integrado por funcionarios de la Comisión y del Consejo; los vinos seleccionados fueron muy bien valorados por todos los asistentes a la cata, que estuvo precedida de una conferencia del Jefe de los Servicios Técnicos del INDO.

Los vinos seleccionados fueron muy bien valorados por todos los asistentes,  que estuvo acompañada de una conferencia del Jefe de los Servicios Técnicos del INDO. Tanto éxito tuvo que pasados unos quise comprar unas botellas de esas marcas como recuerdo y me dirigí a las bodegas para encargarlas, pero me dijeron que estaban agotadas, porque inesperadamente habían  pedido mucha cajas desde Bruselas¡¡

Edimburgo. A petición del Club de Vinos de Edimburgo organizamos una visita con una conferencia sobre los vinos españoles y una degustación. Me acompañó José Luis Núñez, excelente amigo y compañero, y especialmente hago esta reseña en su memoria.

Uruguay. Como Presidente o Vice. de la OIV tuve estrecha relación con el Instituto Nacional de Vitivinicultura de Uruguay (INAVI), y concretamente con su antiguo Presidente Gerardo Alegresa y funcionarios como Estela de Frutos, Francisco Zunino, etc., y con empresarios como Fernando Delcas, etc. Asistí a sesiones de trabajo del INAVI en su sede de Las Piedras, participé en el Congreso OIV de Punta del Este y  colaboré en la redacción de un proyecto de Ley de  Uruguay sobre Vinos de Calidad.

México. He tenido contacto con la Asociación Nacional de Vitivinicultores, A.C. de México, especialmente durante mi época de Presidente o Vicepresidente de la 0IV. Posteriormente en el año 2002 fui invitado por Mexpovino para dar conferencias sobre el concepto de “calidad” y el “conocimiento del vino”, además de dirigir una degustación, con visita a la Academia Mexicana del Vino, dirigida por Luis Fernando Otero.

Brasil. En julio de 1994 fui invitado por el Gobierno de Río Grande do Sul a participar en la 2ª jornada Brasileira de Vitivinicultura con conferencias sobre la 0IV, el concepto de  Denominacion de Origen y su desarrollo en España y el Catastro Vitivinícola, y para  celebrar reuniones con el CNPUV (Centro Nacional de Pesquisa sobre la Uva y el Vino) y con EMBRAPA (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuaria), con visita a varias bodegas (Chandon, Forestier, etc.) y viñedos de la Sierra Gaucha, además de catar vinos de variedades francesas. Tuve especial contacto con el investigador Jorge Tonietto e Ivanira Falcade, profesora de Geografía de la Universidad de Caxias y colaboradora del CNPUV.

Embajada de Japón. El embajador de Japón en España, Sr. Yokota, manifestó mucho interés en conocer los vinos españoles y le organicé una excursión a La Mancha, con visita a diferentes bodegas modernas y antiguas de tinajas, además de ofrecerle una degustación celebrada en la EVE de Alcázar de San Juan, siendo Director Jesús Moreno. Posteriormente hicimos otra excursión a La Rioja, pernoctando en el Parador de Santo Domingo de la Calzada, coincidiendo con una importante nevada, y con visita a diferentes bodegas, acompañado por varios miembros de su Embajada.

El Embajador me brindó una gran amistad, con visitas a la Embajada en las fiestas  nacionales de Japón, siendo tambien invitado por el Embajador al viaje inaugural de Madrid-Tokio de la línea japonesa  JAL.

Torres Vedras. Se trata de una DO de vinos de Portugal, incluída en el Acuerdo Bilateral Hispano-Portugués, cuyo nombre quisieron cambiar por el de “Torres” mediante un Decreto del Gobierno portugués; yo me opuse a esta modificación en el Comité de Expertos del Vino del Consejo, alegando que el nombre de Torres no era de carácter geográfico en Portugal, y que se pretendía con este cambio confundir al comercio y al consumidor con la famosa marca Torres de vinos españoles. Para realizar esta protesta hice un estudio con documentación cartográfica antigua de Portugal para demostrar que el término Torres no figuraba en ningún plano que justificase utilizarlo como nombre geográfico, en sustitución del auténtico nombre geográfico Torres Vedras.  La cuestión fue resuelta, retirando la Delegación portuguesa su propuesta, a instancias de España y de la Comisión.

Colaboración con el Servicio de Defensa contra Fraudes. Desde los tiempos de la Sección 4ª he tenido especial relación con este Servicio y sus Directores sucesivos: Emilio Ordóñez, Álvaro de Ansorena, Tomás Martín Peñasco, Fernando Miranda de Larra, Artacho, Francisco Miranda, etc. y con sus técnicos, como José Luis Peralta.

Martín Peñasco me encargó un viaje de inspección a Ribadavia con motivo de la fabricación fraudulenta de licor de café que ocasionó varias víctimas entre los consumidores. Efectivamente tomé contacto con la Jefatura Agronómica de Orense, con el médico forense que había llevado estos casos, etc. comprobando que se había adicionado alcohol metílico en el licor, para obtener mayor beneficio, por ignorancia de sus efectos letales, si se consume 10 g., o posible ceguera con 5 g. y alteraciones del sistema nervioso, causando varios fallecimientos y casos de ceguera.

También hice una inspección al Consejo Regulador del Ribeiro por denuncia de irregularidades. Visité al denunciante en Rivadavia, que a mis preguntas no supo sustanciar la denuncia con precisión, comprobé la contabilidad en la oficina del Consejo y conversé con el Presidente Luis de la Vega Escandón, del que saqué la mejor impresión de formalidad. Con mi informe, la denuncia fue sobreseída.

Las consultas mutuas sobre temas de legislación, inspección de bodegas, expedientes sancionadores, etc. fueron muy frecuentes.

 

Asociación Nacional de Enólogos. Dedicamos un epígrafe a este tema porque el INDO se ocupó desde los primeros tiempos de esta Asociación.

Desde los años 60 recuerdo haber recibido en la antigua Sección 4ª a distintos miembros de la Asociación, y en particular a su Presidente Francisco Martínez Bermell, de Requena, que reiteradamente insistía ante el Ministerio para que fuera reconocida oficialmente esta Asociación, que en aquel tiempo era de composición totalmente heterogénea, pues no solamente había licenciados (de farmacia, de química, peritos agrícolas, etc.), sino tambien otros profesionales, que a sí mismos se llamaban enólogos porque trabajaban en una bodega cooperativa o porque eran representantes de productos enológicos, etc.; lógicamente el Ministerio no podía reconocer oficialmente tal Asociación.

El tema evolucionó muy despacio, porque seguían aferrados a la idea de que todos los que formaban parte de la antigua Asociación debían ser automáticamente convalidados como enólogos.

Después de sucesivos intentos de aproximación, por fin en la década de los años 80. contactamos de forma positiva y directa con Espinosa de los Monteros, Presidente de la Asociación, A partir de entonces se enderezó el asunto teniendo en cuenta ya el programa de la 0IV de “formación” del Enólogo, en cuyas reuniones participé yo mismo, y especialmente Ana Casp Vanaclocha, Ingeniero Agrónomo que era profesora de Enología en la Universidad de Navarra.

La Chaptalización. Chaptal (1776-1832) fue un famoso químico francés y hombre de Estado de la época de Napoleón Bonaparte, que a finales del siglo XVIII hizo experiencias en Burdeos de añadir sacarosa (entonces azúcar de caña) en años de mala cosecha, a mostos de uva de madurez insuficiente, para aumentar por fermentación conjunta su débil grado alcohólico natural y obtener un vino de grado alcohólico adquirido suficiente según el gusto del consumidor y demanda del mercado, para que pasase como un vino de cosecha normal; en aquel tiempo se consideraba que una buena cosecha de Burdeos debía tener una graduación mínima de 10,6% vol. y la adición de azúcar, tenía por objeto alcanzar  este límite.

Hoy día los vinos tintos de Burdeos, de Borgoña, etc. se comercializan con grado alcohólico adquirido de 13 a 14%vol., generalmente gracias a la chaptalización.

Chaptal publicó estas experiencias en el año 1801 en su libro ”El arte de hacer el vino”, que en principio tuvieron escasa difusión dado el alto precio del azúcar, importado necesariamente de países del Caribe, y en consecuencia limitado a marcas de alto precio. Pero a comienzos del siglo XIX, empezó la fabricación de sacarosa a partir de remolacha azucarera, cuya industrialización abarató mucho el producto, que provocó la rápida difusión de la chaptalización por varios países vitícolas de Europa Central (Francia, Alemania, Austria, etc.).

El término chaptalización se aplica a la operación de agregar sacarosa (azúcar de remolacha o de caña) a la uva, al mosto, o al vino nuevo, para que por fermentación conjunta aumente su grado alcohólico natural, es decir el grado alc. del producto inicial.

En aquel tiempo no existía reglamentación sobre el vino ni definición internacional, y por consiguiente las experiencias de Chaptal solamente chocaban contra el concepto tradicional de vino, obtenido de la fermentación de la uva o del mosto de uva.

La legislación española del vino siempre ha prohibido la chaptalización, desde el Real Decreto de 11 de marzo de 1892, que ya definía el vino como: “El liquido resultante de la fermentación de la uva fresca, sin adición de sustancias extrañas a la composición de la uva” , pasando por los Estatutos de 1933 y  de 1970.

La legislación de la UE, en la actualidad el R(UE) 1308/2013, permite  el aumento del grado alc. natural del vino en 1,5, 2, o  3% vol., según las zonas vitícolas (C, B, A) en años de condiciones climáticas desfavorables; en condiciones muy desfavorables, estos límites se pueden incrementar en 0,5% vol. con autorización expresa; esta climatología desfavorable se viene repitiendo de forma ininterrumpida desde el R(CEE) 816/1970, es decir desde hace medio siglo¡¡

Este asunto se estudia en mi libro “El fraude de la chaptalización en vinos de la Unión Europea” editado en español e inglés por AMV Ediciones en 2014. que tuvo escaso impacto en el Sector, cuando pensaba que recibiría el apoyo del de Agricultuta, de las grandes asociaciones de viticultores( ASAJA, COAG, etc.), de las Bodegas Cooperativas, de la Federación Española del Vino ( FEV), de los Consejos Reguladores de DOP de vinos, etc. , lo cual demostraba que la contaminación del uso de azúcar en  vinificación ya estaba en España y que  mi campaña por la autenticidad o pureza del vino era en solitario.

Cuando fui a presentar el libro al Subsecretario de Agricultura Sr. Haddad  y solicitar ayuda para su distribución a nivel nacional e internacional, según el listado de organismos que llevaba, la única que recibí fue la compra a la editorial de cinco ejemplares de español y de inglés para la Biblioteca del Ministerio.¡¡

 En el año 1998, dos años después de la Adhesión de España, calculé que se utilizaban unas 400.000 Tm de azúcar de remolacha para chaptalización en la CEE de 12 paises, por campaña. Hoy día, en la UE de 27 países miembros, según mis cálculos, se eleva a más de  600.000 Tm., que se trasforman por  fermentación en 4,034 millones de hl. de alcohol etílico puro, pero de remolacha, que equivale al volumen de  alcohol contenido en 33,6 millones de hl. de vino de 12%vol., cifra que coincide aproximadamente con el volumen de excedentes de vino de una campaña vitícola  normal de  la UE.

Además el uso de azúcar de remolacha en vinificación es un negocio fabuloso para las numerosas bodegas que lo practican; su atractivo económico es tan importante que ha cambiado el criterio antiguo del viticultor, antes muy preocupado por la buena maduración de la uva, para que el vino alcanzara un grado suficiente para su buena venta.

El negocio se basa primero en una gran producción de uva por ha., inmadura, por haber forzado la cosecha por encima de la capacidad de fotosíntesis de la vid en cada medio geográfico, por ejemplo con rendimiento en uva superior a 200  Qm/ha., pero obteniéndose un mosto de 7 u 8% vol., en caso favorable.

Además en zonas DOP, el beneficio es mucho mayor, porque la uva de alta calidad y buena madurez es muy cara, y se sustituye la madurez  por la adición de azúcar común.

Ahora la mayor preocupación del viticultor es el volumen de cosecha, sin atender a la madurez de la uva, porque si es insuficiente cuenta con la chaptalización para aumentar el grado del vino, según la autorización de la UE y la  tolerancia de la Comisión Europea, si se rebasan los límites autorizados.

El precio del azúcar de remolacha por % vol. es inferior a la tercera parte del precio del m.c. o del m.c.r. y tambien muy inferior al coste de la Osmosis Inversa del mosto.

Quiero hacer un comentario más  detallado sobre esta cuestión, porque ha sido el campo de batalla de una parte importante de mis actividades.

La parte II del Anexo VII del Reglamento 1308/2013 define 17 categorías de productos vitícolas, correspondiendo al vino la categoría 1, cuyo primer párrafo establece la siguiente definición: “Se entenderá por vino el producto obtenido exclusivamente por fermentación alcohólica total o parcial de uva fresca, estrujada o no, o del mosto de uva”; pero después de esta definición tan clara y rotunda en un siguiente párrafo se dice: ” el vino debe tener: “ a), b), c)…Parece  que lo que  deba tener el vino no puede ser contradictorio con la definición.

Pero el apartado a) dice: “ Tanto si se han efectuado las operaciones señaladas en la sección B del de la parte I del Anejo VIII como si no, un grado alcohólico adquirido no inferior al 8,5%, cuando proceda exclusivamente de uva cosechada en las zonas vitícolas A y B, y no inferior al 9% vol. en las restantes.

Si vamos a la  sección B de la Parte I del Anexo VIII de este Reglamento, se establecen las prácticas enológicas u operaciones autorizadas para aumentar el grado alcohólico natural de la uva fresca, del mosto o del vino, que son: la adición de sacarosa, la adición de mosto de uva concentrado (m.c.), o de mosto de uva concentrado rectificado (m.c.r.), así como la ósmosis inversa.

Es una redacción complicada para autorizar de forma encubierta o soterrada la adición de sacarosa, sustancia ajena a la composición de la uva, y su fermentación, contradictoria con la definición de vino, entre otras prácticas que si son  compatibles con ella.

La autorización de adición de sacarosa y su fermentación con el mosto es una operación o práctica claramente opuesta a la definición y por consiguiente su autorización no puede ser  válida. 

Considero que la definición de vino determina un espacio jurídico de límites concretos; no es un espacio elástico para introducir la sacarosa por intereses mercantiles, por aplicar prácticas de cultivo inapropiadas para forzar la producción, o por condiciones climáticas desfavorables, que no están previstas en la definición.

La definición de vino es única y todas las operaciones, prácticas de elaboración, etc. tienen que ser necesariamente  compatibles con ella, Si no es así, el producto no pertenece a la categoría 1, no es vino y no puede comercializarse ni etiquetarse como vino .

 La chaptalización tal vez pueda aplicarse en otra categoría de productos vitícolas, si se crea (¿vinos chaptalizados?), cuya definición sea compatible con el empleo de sacarosa.

Por otra parte, aunque se demostrase que la adición de azúcar estuviera bien autorizada, el artículo 80.1. del mismo Reglamento precisa que las prácticas enológicas autorizadas solo podrán utilizarse para garantizar una buena vinificación, una buena conservación, o crianza adecuada del vino, objetivos que no cumplen la práctica de adición de sacarosa, resultando que aunque estuviera bien autorizada no debe utilizarse según este artículo.

La definición de vino fue aprobada en una Asamblea General de la OIV muy azarosa presidida por Mme. Kourakou, siendo Jaime de Urzaiz el Director del INDO y Jefe de la Delegación española. Después de una larga discusión se propuso el texto “vino es el producto obtenido por fermentación…”. A mí no me pareció suficientemente clara y explícita porque parecía compatible con la adición de otros productos fermentescibles, como el azúcar, etc. y propuse al Delegado español que incluyéramos el término “exclusivamente”, que Jaime de Urzaiz apoyó con toda firmeza y eficacia, como cuestión de fondo, “sine qua  non” para que pudiera  merecer la aprobación de nuestra delegación, que finalmente fue así aprobada por unanimidad por la Asamblea.

Desde siempre la OIV se ha mostrado tolerante con la chaptalización, que finalmente aprobó en otra Asamblea General, aunque no por unanimidad. Además la aprobación no fue específica para la sacarosa, sino tratada conjuntamente con otras prácticas claramente autorizadas, como la adición de m.c. y m.c.r. o la ósmosis inversa en los mostos, criterio que tambien ha seguido la Comisión Europea, adoptando la misma definición y autorizando la chaptalización.

Las resoluciones aprobadas por la OIV en Asamblea General no eran vinculantes para los Estados miembros; por esta razón un país, como España, que tuviese prohibida la chaptalización en su legislación, podría oponerse a la entrada de tales productos en su frontera, lo que no sucede actualmente por las normas del Mercado Único de la UE.

Durante la pasada legislatura, en el 2018 formulé una serie de cinco preguntas escritas a la Comisión Europea, presentadas en el Parlamento por el eurodiputado español J.I. Salafranca (E-004165-18, E- 005202, 005206, 005207 y 005208 cuyos títulos respectivos fueron: “vinos chaptalizados”, “derechos del consumidor”, “empleo de sacarosa para aumentar el grado”, “chaptalización”, “competencia desleal de los vinos chaptalizados”), todas  bien argumentadas, destacando la incompatibilidad de la chap. con la definición de vino.

 Pero dada la dificultad de suprimir esta práctica a corto plazo, proponía la creación de una nueva categoría de productos vitícolas, la 18, de “vino chaptalizado”, en la que estuviera  autorizada dicha práctica, con etiquetado correcto para información clara del consumidor; de  forma análoga al “vino de licor” de la categoría 3, o a los vinos espumosos de la cat. 4, en cuyas elaboraciónes respectivas se exigen o permiten prácticas no compatibles con la categoría 1. 

Por otra parte se ponía de relieve la competencia desleal en el mercado, dada la diferencia de precio del azúcar de remolacha con el del m.c o el m.c.r.

Las respuestas de la Comisión a las cinco  preguntas fueron muy evasivas, sin entrar en el fondo de las cuestiones planteadas, repitiendo simplemente los artículos de la legislación que ya se recogían y  refutaban en las preguntas, a modo de pared de frontón.

No obstante, en el 2019, de la misma legislatura, formulé otras nueve preguntas a la Comisión, por la misma vía, publicadas y registradas en el Parlamento con numeración correlativa (desde la E-001608-19 a la E-001616-19), cuyos títulos respectivos fueron:

“El aguado y la chaptalización“, “El equilibrio del vino y la chaptalización”, “El etiquetado de los vinos DOP”, “Denominación de Origen Protegida de vinos y la sacarosa“, “La entidad del vino I”, “La entidad del vino II”, “La indignidad de la sacarosa en vinificación”, ”La paradoja de la chaptalización” y ”Vendimias de remolacha”, que aún no han recibido respuesta de la Comisión, tal vez por el paso de legislatura o el cambio de Comisarios, que espero reformular de nuevo, a través de otro eurodiputado.

La sidra. Desde la antigua Sección 4ª ya Jiménez Cuende se ocupó de este asunto por la pugna y competencia comercial existente entre ños dos sectores diferenciados

Por una parte  los lagareros o productores de  sidra natural y tradicional de Asturias, elaborada por fermentación de la manzana de variedades especiales de Asturias o de su mosto, sin adición de azúcar como edulcorante, ni como materia prima de fermentación, cuyo gas carbónico es  exclusivamente endógeno, formado en este proceso fermentativo.

De otro lado los grandes fabricantes industriales de sidra, llamada antiguamente sidra champanizada - nombre que hubo que suprimir en aplicación del acuerdo hispano-francés de protección de DO -fabricada a partir de manzana de Asturias o de su mosto, y/o manzana de otras procedencias o su mosto concentrado– según las condiciones de mercado-  con adición de azúcar común como edulcorante y gasificada con CO2 exógeno.

Preparé la primera 0.M. de Agricultura  de 15 de julio de 1974 sobre este tema, que fue perfeccionada y derogada por la Orden Ministerial de 1 de agosto de 1979, que constituyó el primer Reglamento completo de estos productos, distinguiendo la “sidra natural” de la “sidra”, e incluyendo una nueva bebida derivada de la manzana, con el nombre de  “manzanada”.

La Asociación de Lagareros de Asturias con su gerente José Mª Osoro me consultó particularmente por ser miembro del “Comité Científico de DOP e IGP de productos agroalimentarios” y les informé del riesgo -por falta de reglamentación y protección- de que la Sidra Asturiana  pudiera llegar a convertirse en nombre genérico, como  ocurrió con otros productos de renombre cuyos elaboradores no quisieron ajustarse a una disciplina de producción y elaboración reglamentación, sino actuar con mayor grado de libertad (Gouda, Edam, Camembert, etc.)

Celebré varias reuniones con esta Asociación en Villagarcía, y observé su falta de decisión  sobre la conveniencia de separación de la Sidra natural de Asturias de la sidra, debido sin duda a la dependencia comercial que imponían los grandes elaboradores de la sidra, o sidra gasificada (Zarracina, El Gaitero, etc.)

Ante esta situación la Consejería de Agricultura del Principado de Asturias, convocó una reunión del Sector a la que asistí como asesor de dicha Asociación. En el transcurso de la reunión se expusieron diversas teorías; en mi opinión deberían separarse ambos sectores, porque la “sidra natural de Asturias” y la “sidra” eran bebidas muy diferentes por su  elaboración,  economía y mercado, que en la historia han convivido con dificultades.

Por estas razones era partidario de una DOP de “Sidra natural de Asturias” ó “Sidra de Asturias” y de una reglamentación separada y abierta de  la “sidra”, sin referencia geográfica.

La Consejería de Agricultura optó por una solución más global, de la DOP de “Sidra de Asturias”, o “Sidra de Astures”, que incluye los dos tipos de elaboración, porque el Sector de las grandes industrias reclamaba el uso de Asturias o asturiana  para sus productos,  pero con la condición de elaborar ambos a partir de las variedades clásicas de  manzana asturiana, e instalados en Asturias, solución que trata de armonizar ambos intereses, pacificar la pugna entre lagareros y grandes industrias, y mejorar la competencia por obligar a las grandes empresas a elaborar exclusivamente con manzana asturiana.

Real Academia de Gastronomía. Fui presentado por la Marquesa de Quintanar en el año 1981, siendo Presidente de la RAG José Mª Alfaro, anteriormente Embajador en Argentina, que me propuso como Académico a la Junta Directiva.

En mis primeros contactos con gastrónomos de prestigio, comprobé que solamente apreciaban los vinos franceses, pero que desconocían las zonas vitícolas españolas a excepción de los vinos de Rioja. Por este motivo organicé en el INDO una cata de vinos españoles, dirigida a la Junta de la Academia.

En el año 1986 la RAG y la Cofradía de la Buena Mesa, presidida por Imelda Moreno me concedieron el Premio Doctor Marañón por mis trabajos en DO de vinos y de otros productos agrarios.

En el año 2003 pronuncié el discurso de ingreso sobre “Las Denominaciones de Origen y su trascendencia en la gastronomía”, siendo ya presidente Rafael Ansón.

Posteriormente fui elegido miembro del Comité de Vinos de la RAG, participando en todas sus reuniones de trabajo, ocupándome de temas como la Cultura del Vino, Vocabulario del vino, etc. y tratando de que la RAG informara a los restaurantes sobre el problema de la chaptalización, que constituye un engaño a la gastronomía y al consumidor.

Premio Salvador Rivero. En 1970 me presenté a este Premio sobre el tema de Los Vinos españoles ante el Mercado Común, que estaba dotado con 250.000 pts., que en aquel tiempo era una cantidad importante. La convocatoria y gestión de este premio la hizo la Federación de Bebidas Espirituosas, cuyo Secretario General era Nicolás Castejón, en contacto directo con el Ministerio de Comercio.

Hice el trabajo con la colaboración de José Boronat, José Luis Collado y Juani González y obtuve el primer Premio; por cierto que en la entrega del Premio, presidida por el Embajador Aznar,  me representó  Concha,  porque  yo estaba en Mendoza con motivo de un  Congreso de Vinandino; el segundo premio fue para el trabajo de Ramón Tamames, entonces Catedrático de Economía.

Una de las bases  del Concurso era que el primer Premio sería publicado para darlo a  conocer al sector vitivinícola, pero no llegó a publicarse, por fricciones con la Federación, que propuso hacer una publicación conjunta con el segundo premio, que no acepté porque el texto tenía a mi juicio  errores de criterio y técnicos.                   

Laboratorio de enología. Tambien me presenté al concurso convocado por la OCDE para cubrir una plaza de Jefe de Laboratorio de Enología de la ETSIA, que ejercí durante varios años, dada mi afición por los temas de investigación, siendo José Mª Xandri el catedrático; dedicaba las tardes al Laboratorio y las mañabas al Mº en régimen de compatibilidad; mis colaboradores eran: Pascual Herrera, Perito Agrícola y Maestro  de Laboratorio, y entre ambos montamos el nuevo laboratorio con modernos aparatos de análisis, sala de microscopía para los alumnos, etc., y como ayudante José Serrano. .

Master Viticultura y Enología. Colaboré con Luis Hidalgo en la creación y organización del Curso de Especialización Superior en Viticultura y Enología, que tenía por objeto actualizar los conocimientos en ambas ramas y sobre legislación y economía, dada la gran evolución que significaba la nueva reglamentación de la CEE, porque considerábamos necesario y urgente formar ingenieros y licenciados con alto nivel en estas disciplinas, para hacerse cargo de las funciones que surgirían de forma inmediata en Estaciones de Viticultura y Enología, Consejos Reguladores, dirección de bodegas, marketing, empresas del sector, etc.

Este Curso lo impartimos durante varios años en las instalaciones del INIA, colaborando  Manuel Rodríguez Candela en el área de viticultura, que después  se transformó en el Master de Viticultura y Enología de la Universidad Politécnica, que se impartió en la Escuela T.S. de Ingenieros Agrónomos, del que sería  Director  José Antonio Suárez Lepe, con la colaboración de varios profesores  de  la  Escuela como Fernando Calderón, Eloy Mateo-Sagasta, etc. Yo me ocupé del área de legislación comunitaria y de las Denominaciones de Origen.

Sumilleres. El Curso de Sumilleres fue creado en los años 1990-91 por iniciativa de Gonzalo Sol, periodista y gastrónomo, que lo propuso a la Cámara de Comercio de Madrid, entonces presidida por Andrés Piera, que encargó su realización al IFE (Instituto de Formación Empresarial) de dicha Cámara, y la organización a la empresa CPC (Carmen Piera Comunicaciones) de la que era socio Gonzalo Sol.

Colaboré desde el principio en estos Cursos de Formación preparando el programa e impartiendo las clases del área de legislación vitivinícola y de Denominaciones de Origen desde 1992 a 2015, redactando los apuntes correspondientes de los 23 cursos que impartí.

Página web Yravedra.com. Redacción y actualización de esta página destinada a informar a antiguos alumnos de Sumilleres y del Master, Consejos Reguladores y profesionales del sector vitivinícola, etc.

Curso 0IV. Durante varios años colaboré como profesor en este Curso Internacional de Marketing de la 0IV, dirigido por M.Bourqui, explicando  los principios de la legislación vitivinícola en España, y los criterios diferenciales aplicados en materia de DO,  protección de calidad, chaptalización, etc., en contraste con otros países de la OIV.

Concurso Bacchus. A propuesta de la Unión Española de Catadores (UEC)  en el año 2000 ocupé la Presidencia del Concurso Internacional de Vinos “Bacchus“ para recuperar su prestigio, revisando las normas del Concurso,  su organización y control del funcionamiento, selección de catadores nacionales y extranjeros, celebrando reuniones periódicas con la Junta Directiva de la UEC, etc. Dirigí este Concurso durante tres años hasta el 2002.

Concursos 0IV. He asistido a los Concursos de Ensenada (México) y Budapest como Delegado de la 0IV, durante la época de mi Vicepresidencia. Además he formado parte del Tribunal de Cata de otros concursos internacionales, como el de Mundus Vini.

Comité Científico de DOP e IGP de productos Agrícolas y Alimentarios. He sido miembro de este Comité, dependiente de la Comisión Europea y dirigidos sucesivamente por el Sr. Mansito y  por el Dr. Heine, participando en sus reuniones de trabajo en Bruselas, durante los años 1993 a 99, para revisión de todos los expedientes de solicitud de DOP ó IGP de estos productos, en aplicación del Reglamento 2081/92, en cuya preparación colaboré muy activamente en el Grupo Ad Hoc de la Comisión dada la experiencia adquirida en el INDO en este campo.

En particular, recuerdo las deliberaciones respecto del queso Feta, que había sido objeto de falsificación durante muchos años por un gran fabricante de Dinamarca, planteándose el dilema de si debía ser protegido o no con DO el auténtico queso Feta de Grecia, llegándose a un empate que yo deshice con mi voto a favor de respetar esta antigua DO.

Posteriormente dicho Reglamento fue derogado por el R. 510/2006 y en la actualidad el R. 1151/2012 es el  vigente.

Salical. Fui Secretario Científico del I Foro Mundial del Vino de la Rioja en el año 1998, y  Secretario del Comité Científico de Salical, también en  la Rioja, desde el año 1997  hasta el 2000, programando sus actividades, y participando en los debates.

Artículos y conferencias. Han sido numerosos, citando solo la conferencia en la Rioja, del año 2001, a petición de la Organización Internacional de Protección del Patrimonio Histórico (COMOS) con el título “La vid, el vino y la ciencia”.

Salón Internacional del Vino. Fue creado en el año 2001, y fui nombrado Presidente del Comité de Organización; el Presidente del Salón era Massimo Galimberti, de Vinoselección.

En el Salón organicé un Concurso Internacional de Vinos durante los años 2001 a 2005 en cuyas bases se descartaban los vinos chaptalizados, modificando el criterio de la 0IV que en sus Concursos internacionales acepta bajo el nombre vinos, tanto los vinos naturales como los chaptalizados, con la consiguiente confusión y competencia desleal.

El Salón creó y organizó la Asociación Española para el Desarrollo Vinícola (ASDEVIN), del que fui nombrado Presidente y que realizó diversas actividades en dicho quinquenio, creando una cadena voluntaria de restaurantes  para ofrecer al consumidor vinos de su Carta a precio no superior al doble del precio en origen; con esta cadena de restaurantes, distinguidos con el Diploma ASDEVIN, teníamos el proyecto de estimular el consumo de vino en la restauración; sin embargo tuvo que disolverse por la oposición de la propia asociación sindical de restaurantes HORECA.

ASDEVIN organizó tambien el Premio Decantador de Oro a las mejores Cartas de vinos de los restaurantes, cuyo Concurso funcionó durante 4 años. Tambien organizó una Mesa Redonda sobre la Cultura de la Viña y del Vino en el año 2004, y cursos sobre el conocimiento del vino.

Recevin.En 1995 fue creada la Red Europea de Ciudades del Vino para preservar el patrimonio vitícola e histórico, ante las amenazas de disgregación por el éxodo rural, desertización del territorio vitícola, arranques de viñedo, etc., protegiendo las DO tradicionales, el aspecto turístico, , etc., En España fue constituída ACEVIN como filial de la anterior, presidida por Joan Aguado que era Alcalde de Villafranca del Penedés, y participé en su Comité Científico  durante dos ó tres años. Por parte de Italia participó Mario Fregoni.

 

El embotellado en origen de los vinos amparados por DO.

Ha sido tradicional en España esta práctica en los vinos de Denominaciones de Origen, que se consolidó por el Estatuto del Vino de 1970, cuyo artículo 82 obligaba a las bodegas inscritas en los registros de la DO a estar situadas en la zona de producción, condición que exigía de forma indirecta el embotellado en origen, ya que únicamente las bodegas inscritas tenían derecho al uso de las DO en la etiqueta de los vinos embotellados, siempre que cumpliesen el conjunto de requisitos complementarios de cada Reglamento.

Además el artículo 87 del Estatuto, atribuía a los Consejos Reguladores el control del origen, producción, elaboración y crianza de los vinos DO, así como la facultad de expedir los certificados de origen y contraetiquetas de las botellas.

En España hemos considerado siempre que no solamente la fermentación, sino todo el proceso de elaboración hasta el embotellado debía realizarse en la propia bodega de la zona de producción, con el fin de garantizar al consumidor el origen, tipicidad y autenticidad del vino.

Además, desde un punto de vista económico, el embotellado en origen significaba un valor añadido para la zona de producción, exportando la DO, la marca, la presentación de la botella, etc. y creando un vínculo directo de la razón social y de la marca con el consumidor, que no existe en el caso del embotellado en destino.

En aquellas DO cuyo Reglamento autoriza la exportación a granel, el vino pierde evidentemente el derecho a la DO desde el momento en que se desprecinta el envase. No se pueden exportar las etiquetas o contraetiquetas del Consejo Regulador para su uso en destino el vino pueda sufrir trasvases, mezclas o prácticas enológicas no compatibles con su autenticidad.

El Consejo Regulador de Rioja, acordó que las bodegas inscritas de la DO no exportaran vino a granel, habida cuenta de varios problemas en distintos países sobre la calidad del vino exportado y embotellado en destino.

Precisamente el cumplimiento del requisito de embotellado en origen fue necesario para reconocimiento de Rioja como DO Calificada en el año 1991, siendo Santiago Coello el Presidente del Consejo.

En Francia el tema era diferente, pues los “négociant” están autorizados a comprar vino AO de Burdeos, Borgoña, etc. a granel después de la fermentación, terminando su elaboración y maduración o crianza en sus propias bodegas, fuera de la respectiva zona de producción, y a embotellarlo y etiquetarlo como DO y con derecho al uso de la añada del vino. Esta situación es contradictoria con la posición española en esta materia.

Litigio Delhaize/Promalvin - AGE, Bodegas Unidas. La firma belga Delhaize que había venido importando anteriormente vinos de Rioja a granel de AGE, Bodegas Unidas, consideró que tenía derecho a seguir importándolo y el Reino de Bélgica, con el apoyo de Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido y Finlandia, interpuso un recurso contra el Reino de España el 13 de diciembre de 1995, por incumplimiento del artículo 34 del Tratado CE que prohíbe toda restricción cuantitativa a la exportación y toda medida de efectos equivalentes.

Efectivamente el Real-Decreto 157/88 en su artículo 19 b.1. establecía la obligación del embotellado de los vinos de la DOCa.  Rioja en bodegas inscritas de la zona de producción, tanto para la expedición al mercado nacional como al mercado de exportación, prohibiendo en consecuencia su exportación a granel.

En realidad España no imponía una restricción específica a la exportación de vino, sino a toda expedición a granel de vinos DOCa. tanto al mercado nacional como al exterior, sin discriminación alguna.

Si un vino de Rioja con su correspondiente certificado de origen circula en territorio nacional o en el interior de la UE en envases precintados, pierde la garantía de DO en el momento en que se desprecinte, ya sea en el mercado nacional o en el exterior.

A este tema del embotellado en origen se dedicaron varias sesiones de trabajo de la Comisión Europea, de los delegados de países miembros y de este  delegado español.

La primera Sentencia del Tribunal de Justicia de la CEE decía textualmente: “Una reglamentación nacional de los vinos de una DO que limite la cantidad de vinos susceptible de ser exportada a granel y que por otra parte permita la venta de vino a granel en el interior de la región de producción, constituye una medida de efecto equivalente a una restricción cuantitativa a la exportación, prohibida por el artículo 34 del Tratado”.

El delegado español alegó que esta Sentencia tenía un alcance muy peligroso y contrario a la esencia del concepto de las DO, poniendo varios ejemplos para justificar esta opinión; si un español importara botellas de Champagne en punta, y realizase en Madrid el degüelle y relleno de las botellas con el propio vino de otras botellas, sin manipulación alguna del producto, práctica normal en la zona de producción francesa, según dicha Sentencia podría denominarse Champagne a este producto terminado en España.

Lo mismo sucedería si se importasen lingotes de oro con el sello de la Régie belga,  se debería autorizar que en la fabricación de pendientes o de otros objetos de adorno se usase dicho sello; estos ejemplos provocaron una fuerte reacción por parte de la Comisión y de los delegados de Francia y Bélgica.

El delegado español consideró que la eliminación de fronteras dentro de la UE se refiere a aspectos aduaneros, o de tránsito de personas y capitales, pero no significa la ruptura de las fronteras de ámbito jurídico que delimitan las zonas de producción de las DO, que son inherentes al concepto de DO.

La prohibición de exportación a granel de los vinos con DO Calificada es para preservar su calidad y la garantía de autenticidad del vino. Lo que prohíbe la reglamentación española no es la exportación de vino a granel, sino la exportación a granel de vinos de Rioja, es decir la exportación a granel de la DO. La expedición a granel del vino de una DO fuera de la región de producción, ya sea en el mercado nacional o en el mercado exterior, lleva implícita la pérdida del derecho a ser comercializado como DO, porque falta las garantías que tiene atribuída el Consejo Regulador para la certificación de los vinos DO.

Además, según dicha Sentencia, si la uva de la vendimia puede circular a granel desde el viñedo a las bodegas de la zona de producción DO, tambien podría circular desde el viñedo de la Rioja hasta las bodegas de Bélgica o de Países Bajos, para su fermentación y elaboración, rompiendo el concepto tradicional de Denominación de Origen.

 El delegado de Francia se mostró al margen de dichas discusiones, dada la situación de los “négociant”, ya comentada.

A la vista de las posibles consecuencias de dicha primera Sentencia, el Colegio de Comisarios consideró su gravedad y trascendencia, y no llegó a imponer ninguna modificación de la legislación española como pedían los países litigantes.

Una nueva Sentencia del Tribunal de Justicia de la CEE de 16 de mayo de 2000 autorizaba a los Estados miembros a imponer la obligatoriedad del embotellado en origen para los v.c.p.r.d., con el consiguiente triunfo de la tesis española.

Ley 24/2003.

Así como el Estatuto de 1970 trataba con toda libertad y amplitud  los temas referentes a la viña y al vino de España, esta nueva Ley 24/2003 estaba lógicamente supeditada a la legislación comunitaria (R. CEE 1493/99).

La Ley 24/2003 solamente trató de aquellas cuestiones de  competencia  atribuía a los países miembros, como los v.c.p.r.d. y el régimen sancionador. Esta Ley repetía conceptos de la legislación comunitaria, que al modificarse por el Reglamento 479/2008 y sucesivos hasta el actual R. 1308/2013, la han dejado prácticamente obsoleta.

 Comentamos que el artículo 3º subrayaba que las definiciones de los productos son excluyentes, es decir que no se pueden utilizar sus nombres más que en los productos que efectivamente se ajustan a la definición; es una aclaración que evita la erosión de los nombres reglamentados de vinos; esta precisión excluye la sacarosa de la vinificación, dada la definición comunitaria de vino; las DO de los pagos vitícolas estaban ya previstas en la Ley 25/1970 que no ponía límites a la extensión de la zona de producción.

Otra cuestión importante a destacar de esta Ley, es el precepto de utilizar portainjerto americano en las nuevas plantaciones o replantaciones, que establece el artículo 5º.4.

                                                  ----------------------

Nota final.

No quiero cerrar esta Memoria sin dedicar un recuerdo emocionado a los amigos y compañeros que ya no están entre nosotros, con quienes hemos tenido tantas vivencias, y de expresar mi  agradecimiento sincero por la colaboración que siempre me ha prestado todo el INDO, que para mí ha supuesto, además de un organismo oficial de trabajo serio y eficiente, un hogar de compañerismo y de respeto entre todos, esperando que Dm. sigamos viéndonos y tomando juntos una copa de vino, convocados por Luis Leza,  en nuestras comidas de las estaciones del año.

Madrid, 5 de diciembre de 2019

Gabriel Yravedra

 

Chilled white wine 010578opt

 

Contacto

contacto@yravedra.com
Pº de la Castellana 199
28046 Madrid

Teléfono: 913 152 483

Chilled Rose 0106541

Red wine 010758opt

Scroll to top