Orígenes de la vitis vinifera y el vino 1.

Se sabe, gracias al estudio de fósiles de pepitas y polen, que la vid silvestre se extendía en la Era Terciaria por todo el hemisferio Norte.

Después, a causa de las sucesivas glaciaciones que tuvieron lugar durante la era Cuaternaria, la vid únicamente sobrevivió en zonas menos frías como el área mediterránea y algunos enclaves más protegidos de las bajas temperaturas. Concretamente en España se han encontrado algunos focos residuales y aislados de vid silvestre.

La vid silvestre durante milenios dió origen por mutaciones genéticas y adaptación al medio ambiente, en esta área mediterránea, a la aparición de la nueva Vitis Vinífera, que inicialmente se centraba en la zona sur del Cáucaso y en Oriente próximo (zonas actuales de Asia Menor, Irán, Afganistán, Mesopotamia ...) de donde irradió a los restantes países ribereños del Mediterráneo.

Los yacimientos arqueológicos han demostrado que el hombre del Neolítico recolectaba la uva para su consumo y la almacenaba en oquedades de las rocas y en las cuevas, por el hallazgo de acumulación de fósiles de pepitas de uva, que eran diferenciables de las pepitas de la vitis silvestre. Al fluir el mosto espontáneamente por gravedad de la masa de uva, o por presión exterior, seguida de la fermentación espontánea posterior de este mosto, nació ¡el primer vino del mundo!

Se hace difícil imaginar la impresión y euforia que produjo este hallazgo del vino, que por sus propiedades era esencialmente diferente de la uva y de su mosto...

 
     
     
   
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