Comentario de artículo aparecido en elmundovino.com

Madrid, 27 abril 2009


La Comisión Europea y concretamente la comisaria de Agricultura Mariann Fischer quiere que se autorice la mezcla de vino tinto y blanco para la elaboración de rosados, pues tal práctica está autorizada por la Organización Internacional de la Viña y del Vino, y en otro caso los países productores que sí la permiten, estarían en situación de ventaja sobre los productores europeos.

Resulta curioso que a estas alturas la Comisión adopte esta decisión, con la oposición de Francia. Me acuerdo que la mezcla de vinos blancos y tintos, fue un punto importante de fricción en las negociaciones de adhesión de España a la UE en el tema vinos, que dio lugar a un régimen de autorización especial y transitoria, de carácter anual, de mezcla de vinos blancos y tintos en España para consumo interior exclusivamente.

Recuerdo perfectamente, con ocasión de las negociaciones para la adhesión de España en 1985, que la Comisión y los países miembros mostraron su oposición absoluta a la mezcla de vinos blancos y tintos, práctica que sí estaba autorizada en España. El delegado español -que era yo precisamente- en defensa de esta práctica dije que en definitiva se trataba de mezclar dos vinos (de vitis vinífera) para elaborar vinos corrientes, y que era mucho más grave la práctica permitida en la Unión Europea de mezclar un vino de uva (vitis vinífera) con azúcar de remolacha (beta vulgaris). Sin embargo se sigue utilizando el azúcar de remolacha, con una aparente limitación de la chaptalización, que realmente no funciona y que está produciendo en definitiva mayores excedentes en la UE y una competencia desleal en precios.


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